Trekking

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martes, 31 de enero de 2023

Reguero de Foces 29/1/2023

 Por diversas circunstancias, el Trekking Familiar de enero lo dejamos para el último domingo. ¡Parece que acertamos! Estuvimos bastantes en la excursión. Desde Boñar hay un desvío hacia el oeste que lleva hasta el pequeño pueblo de Barrio de las Ollas. Una vez tomado este desvío, nada más cruzar el puente sobre el Porma, aparcamos los coches. En esta ocasión estamos casi veinte personas. El día está frío, pero soleado y con muy poco viento. Iniciamos la marcha por una pista paralela al río hasta llegar a la altura del viaducto de FEVE.

Iniciando la marcha

Antes de cruzar este viaducto, tomamos un desvío hacia Barrio de las Ollas. En los tramos sombreados hay algo de nieve, y muchas zonas están encharcadas. Con cuidado podemos avanzar sin dificultad. Una vez en Barrio de las Ollas paramos un momento a la altura del apeadero de FEVE. Desde aquí hay una buena vista de Boñar y alrededores.

Casi todos los excursionistas en el mirador del apeadero

Cruzamos el pueblo y tomamos una pista que asciende un poco hasta hacerse de nuevo horizontal. Tenemos una estupenda vista del valle de Boñar y de los montes que hay alrededor.

Ascendemos por la pista al final de Barrio de las Ollas

Seguimos un tramo por esta pista sin apenas pendiente. Más tarde tomamos un desvío que nos acerca ya hacia nuestro objetivo principal: el reguero de Foces. Antes de adentrarnos en una zona de pinos, hacemos una parada al sol para tomar un refrigerio. Encontramos un muñeco de nieve en miniatura.
Un muñeco de nieve diminuto

Seguimos por el camino al lado del reguero de Foces. Tenemos que cruzarlo con cuidado para continuar por una pista entre pinos hasta lo alto de una bonita cascada. Vemos la cascada desde la parte superior, donde encontramos un Belén montañero.

En la parte superior de la cascada


Belén de cumbres

No es posible bajar sin riesgos hasta la parte baja de la cascada. Así que, una vez visto el lugar, damos la vuelta.
De vuelta entre los pinos

Tenemos que cruzar de nuevo el reguero y remontamos su corriente unos metros más. Llegamos ahora a otra cascada más pequeña. El agua abundante tampoco hace fácil acercarse a ella. Algunos, más aventureros, se arriesgas para hacer unas buenas fotos.
Al lado de la segunda cascada

Una vez vistas las dos cascadas, retrocedemos por la pista hasta llegar de nuevo a una zona de praderas.
Volvemos a una zona de praderas

 Allí buscamos un lugar adecuado para parar a comer: al sol y protegido del viento suave, pero frío.
Un lugar al sol para comer con tranquilidad

La comida es larga y tranquila. Compartimos algunos majares, postres, dulces, galletas. La conversación es amena. Algunos aprovechan para una breve siesta. Estuvimos un buen rato disfrutando del sol, la tranquilidad y la conversación.

Tras el descanso retomamos la marcha. A nuestro lado hay un grupo de pinos con figuras curiosas en sus troncos.
Los pinos de Hadapolis

Seguimos nuestro camino buscando ahora otra pista que avanza hacia el este. En los tramos de sombra encontramos bastante nieve.
Regresamos por otra pista

Pronto tomamos un nuevo desvío hacia el sureste. Entramos en un bosque de pinos de gran talla. En las zonas de sombra encontramos más nieve.
Caminamos por un bosque de pinos bastante altos

Son poco más de las cuatro de la tarde, pero el sol va bajando y la temperatura también. Poco después de atravesar el bosque llegamos de nuevo a la pista que tomamos por la mañana. Estamos muy cerca de Barrio de las Ollas. De nuevo tenemos ante nosotros Boñar y su valle.
Tenemos de nuevo Boñar a la vista

Cruzamos otra vez el pueblo y regresamos por la carretera. Así llegaremos con el calzado más limpio que si seguimos por la pista que recorrimos por la mañana. Una magnífica excursión, un día fantástico y una compañía muy agradable.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Cota del Campillo 20/11/2022

 En el mes de noviembre nos hemos acercado a las proximidades de Valdehuesa, justo en el desvío de la carretera de Puebla de Lillo hacia este pueblo. Aquí encontramos una construcción de cemento con una silueta de elefante. Pudo servir como refugio para esperar el autobús y ahora anuncia el Museo de la Fauna Salvaje. En este punto dejamos los coches. Durante el viaje el paisaje estaba cubierto por una niebla rala. Mientras esperábamos a todos los excursionistas, la niebla se disipó.

Al iniciar la excursión la niebla se disipó

Entre los exámenes y la previsión de frío y mal tiempo, nos juntamos pocos. Solo cinco personas. No importa. A escasamente cien metros del cruce, encontramos un pequeño cementerio en el que están enterrados los últimos habitantes del pueblo de Vegamián, anegado por el embalse del Porma en el año 1968.

Cementerio de Vegamián e inicio del camino

A la altura de este cementerio parte una pista hacia el norte. En su momento estuvo asfaltada y enlaza con la carretera que pasa sobre el muro del embalse. Tomamos esta pista. La pendiente es suave. Bordeamos un bosque de robles de mediano tamaño. Cruzamos sobre un arroyo y pronto llegamos a la altura del muro del embalse. Ha salido el sol y la temperatura fría de la mañana se ha suavizado.

Ante el muro del embalse del Porma

Nos tomamos unas fotos. El nivel del embalse está bastante bajo para ser noviembre. Seguimos por la pista que gira al oeste bordeando el agua. Entramos en zona de sombra y la temperatura baja notablemente. Ante nosotros tememos las cumbres del Susarón, Peña Armada y, detrás, el macizo del Mampodre con nieve.

Al borde del agua, con el Mampodre al fondo

Enseguida nos acercamos a las proximidades de una cantera. De aquí sacaron los materiales para la construcción del embalse. Como hemos empezado la ruta muy tarde, no nos acercamos hasta la cantera, pero la vemos desde lejos. Llegamos ahora a la parte más empinada de la excursión ascendiendo un collado que tenemos al sur.

A la izquierda de Blanca vemos algo de la cantera

Entramos en un pequeño bosque de robles buscando la senda hacia el punto más alto. Encontramos algunas manchas de nieve de los últimos días. Todo el camino está bastante mojado por la lluvia y la nieve de las últimas jornadas. A llegar al collado el paisaje se despeja. Volvemos al sol.

Los cinco excursionistas en el collado

Se acerca la hora de comer. Seguimos avanzando un poco por una pista casi llana buscando una zona soleada. Volvemos a pisar algunas manchas blancas de nieve.

Avanzamos de nuevo entre robles

En poco tiempo pasamos otro collado de aproximadamente la misma altura que el anterior. Ahora estamos ya en ladera sur. Buscamos un lugar soleado entre unas rocas y paramos a comer. Como no tenemos prisa y estamos en un lugar agradable, la comida y la sobremesa se alargan un poco.

Hojas de roble por todo el recorrido

Retomamos el camino. Ahora todo es hacia abajo, sin demasiada pendiente. Recorremos un bosque de robles por una pista en buen estado sembrada de hojas pardas. Se camina con comodidad. En poco más de media hora llegamos a una bifurcación de pistas. Una sale a la carretera y la otra desciende por una pista forestal. Vamos a lo fácil: la carretera.

Último descenso por pista. Hay nieve

Recorremos unos dos kilómetros por la carretera hasta llegar al punto de partida. Finalmente realizamos una excursión cómoda con un día magnífico para ser noviembre. ¡El próximo mes Belén de cumbres!

miércoles, 12 de octubre de 2022

El faedo de Orzonaga 9/10/2022

 La primera excursión de este curso del Trekking Familiar Anciles fue en octubre y nos fuimos hasta Orzonaga. Este pueblo es famoso por la leyenda del elefante que supuestamente apareció en su bosque hace unos cien años. Más real es el hayedo por el que pasamos este día. Orzonaga es un pueblo pequeño cercano a Matallana, antigua zona minera. Al final del pueblo parte una pista que con una ligera pendiente que remonta el recorrido del arroyo de la Portilla.

Iniciando la ruta entre los robles

El cielo tiene más claros que nubes y la temperatura es estupenda, ni frío ni calor. No estamos muchos, unas 15 personas. Al poco de salir del pueblo encontramos una bocamina... o algo parecido.

Restos de una antigua mina

Seguimos avanzando con calma. Hoy hay mucho paseante por este valle. A medida que avanzamos cambia el tipo de árboles. En menos de una hora llegamos a la zona de hayas. Este es propiamente el faedo. En una curva del camino intentamos localizar, sin éxito, un geocaching. Una parada para reponer fuerzas y continuamos por una pista casi en sentido contrario al que traíamos hasta aquí. Si hubiéramos continuado por la misma pista, hubiéramos llegado hasta Llombera.

Avanzando en el faedo

Ahora la pista se ha convertido en una senda más estrecha, pero perfectamente marcada. El suelo está cubierto de hojas. El bosque es fantástico. Los troncos tienen formas caprichosas, hay abundante musgo. Alguien nos va explicando los frutos comestibles que podemos encontrar por aquí. Aunque no todo el mundo se atreve a probarlos.

Seguimos atravesando el faedo

La pendiente ahora es más fuerte, pero perfectamente asumible. El suelo es firme y se avanza sin dificultad. La conversación surge tranquila, confiada y amena. Hace meses que algunos no nos vemos.

De pronto se abre el paisaje. Al fondo el Correcillas

Hemos ido ascendiendo casi sin darnos cuenta. De pronto, inesperadamente se acaba el bosque y surge ante nosotros un paisaje amplio y precioso. A nuestros pies el bosque, al final del valle el pueblo de Orzonaga y al fondo, cerrando el paisaje, el pico Correcillas.

Avanzamos por una zona abierta

Durante un tramo no muy largo, avanzamos por una zona abierta, con arbustos. De nuevo nos adentramos en un boque de hayas.

Volvemos a un bosque de hayas

Este tramo de hayas es bastante corto. De nuevo salimos a una zona despejada. Caminamos ahora por la cresta del monte. A ambos lados hay bosque y un paisaje encantador.

Caminando por la cresta del monte

Un poco más adelante llegamos la altura de un refugio con mesas de piedra en una parcela vallada. La mitad de las mesas están ocupadas por otros excursionistas. Es la hora de comer. Ocupamos dos mesas y comemos con tranquilidad. La sobremesa es tranquila, la conversación surge espontánea. No hay prisa. Pero hay que continuar el camino. Ahora cruzamos un bosque de robles y pinos.
Continuamos camino por otro paisaje

Pronto comienza el descenso. Al principio la pendiente es suave, pero después es más fuerte y hay que bajar con cierto cuidado. Pronto tenemos el pueblo a la vista. Nos encontramos con más excursionistas que vienen en sentido contrario. Nuestro grupo se disgrega. Sin más novedades vamos llegando al pueblo. A la entrada encontramos un curioso banco de madera.
¿Un banco con enanitos?

Como hemos llegado pronto, tenemos tiempo de tomar un refresco en el bar del pueblo. La conversación se alarga bastante antes de despedirnos. ¡El próximo mes más!