En el mes de junio hemos efectuado la última excursión del curso. Las circunstancias nos han llevado a planificarlo para un sábado, por primera vez que yo recuerde. Y parece que hemos acertado. Iniciamos la excursión en el pueblo de Corniero. Al final del pueblo, muy pequeño y con dificultades para aparcar, parte hacia el oeste una pista en muy buen estado. No somos muchos, solo ocho personas.
 |
| Iniciando la marcha |
El cielo está totalmente despejado y hace calor. La pista tiene una muy ligera pendiente que nos permite avanzar con comodidad. Por la izquierda discurre el arroyo Primajinas. A los lados diversos tipos de árboles. Principalmente robles, pero también encontramos cerezos, hayas o abedules.
 |
| Los árboles dan algo de sombra, que se agradece |
Por el camino vamos conversando amigablemente. El sol aprieta. Se agradece la sobra de los árboles. Todo está muy verde. Durante buena parte del trayecto, la pendiente es muy suave y el caminar es cómodo a pesar del calor. Hay algunas flores blancas entre los arbustos.
 |
| Todo está muy verde. Algunos arbustos en flor |
Tras unos dos kilómetros de recorrido, la pista gira hacia el norte y se hace más empinada. Se sigue avanzando con comodidad. Ahora vamos tomando altura y podemos ver más fácilmente el entorno.
 |
| Tenemos compañía |
La pista va dando giros por la ladera mientras ganamos altura y visibilidad.
 |
| Vamos ganando altura |
Llegamos a una fuente con un buen chorro de agua y un abrevadero. Es el momento de hacer una parada y recargar las cantimploras.
 |
| Parada para recargar agua |
Nos queda el último esfuerzo hasta llegar al punto más alto del recorrido: la Collada de Primajas. Desde aquí podríamos subir hacia el oeste hasta la cresta del cerro Horcadilla y seguir por la cordal hasta descender por la Collada de los Muertos. Pero decidimos hacerlo más sencillo. Avanzamos hacia el norte, camino de Primajas, descendemos ligeramente y paramos a la sombra de unas hayas al lado del camino.
 |
| Paramos a la sombra de las hayas |
Es un lugar fresco y agradable. El suelo está cubierto de hojas. Es el momento de descansar y recuperar fuerzas. Nos aposentamos como mejor podemos y aprovechamos para comer con tranquilidad. Es un momento de relax y conversación. Hay quien aprovecha para un sueño tranquilo.
 |
| Esto es muy relajante |
Un tiempo de espera prudencial y regresamos por el mismo camino por el que llegamos. Remontamos de nuevo hasta la collada de Primajas y emprendemos el descenso tranquilo.
 |
| Regresando de nuevo a la Collada de Primajas |
Desandamos el camino de la mañana. Ahora cuesta abajo, que es más cómodo. Hace bastante calor, pero de vez en cuando sopla una ligera brisa muy agradable.
 |
| Al fondo el pueblo de Reyero |
Paramos de nuevo en la fuente. Se agradece el agua fresca con este calor intenso. Seguimos hacia el punto de partida.
 |
| El campo verde, las retamas en flor |
Seguimos tranquilos. Unos más rápidos que otros, pero siempre pendientes de los demás. El paisaje es grandioso. Al fondo tenemos el pico Relance con su enorme torre que desde aquí parece pequeña.
 |
| Paisaje verde y grandioso. El pico Relance al fondo |
Llegamos a Corniero en diversos grupos. Tenemos tiempo de tomarnos un refresco en el teleclub. Hoy han preparado una comida muy numerosa.
Despedimos así el Trekking Familiar Anciles hasta después del verano. Hasta el próximo curso.