Trekking

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miércoles, 15 de abril de 2026

Lagunas de Caminayo 12/04/2026

 En abril nos hemos acercado a Caminayo, un pueblo muy pequeño situado al fondo de un valle escondido. Para tomar la carretera que lleva a Caminayo hay que pasar por Morgovejo, en la comarca de Valderrueda. Somo pocos, solo seis personas. ¡Incluso uno que vino desde Asturias! Tomamos una calle a la izquierda al principio del pueblo y salimos a una zona de árboles con una fuente de piedra.

Iniciando la marcha

Llegamos a una pista de tierra que seguimos sin salirnos de ella. Rápidamente tomamos un poco de altura. Justo encima del pueblo, hay un banco para descansar con unas vistas estupendas hacia el oeste.

Un mirador a la salida del pueblo

El cielo está muy despejado. La temperatura es más bien fresca, pero hace sol. Seguimos la pista cuesta arriba. La pendiente es suave. A los lados hay retamas y zonas con árboles. Principalmente robles. Están brotando, pero apenas tienen hojas.

Por ahora solo tenemos retamas a los lados de la pista

Estamos recorriendo parte del Camino Olvidado. De vez en cuando una placa de hierro nos recuerda que esto también es camino de Santiago.

Esto es camino de Santiago

Pasamos ante una pradera verde con algunos árboles de flores blancas y entramos en un bosque formado principalmente de robles, pero también encontramos hayas.

Árboles con flores blancas y el inicio del robledal

Seguimos rodeados ahora por robles todavía sin hojas. El sol se filtra entre las ramas. De vez en cuando encontramos algún repecho un poco más pronunciado, pero se avanza con comodidad.

Las ramas, todavía sin hojas, de los robles dejan pasar el sol

Se acaba por ahora el robledal y salimos de nuevo a una zona con arbustos. Algunos pequeños árboles tienen flores blancas que les da un aspecto muy bonito.

Arbustos a los lados. Algunos con flores blancas

Poco después volvemos a entrar en otro bosque de robles y hayas. Algunos troncos son viejos y llenos de un musgo que les da un aspecto fantasmagórico.

Troncos viejos y llenos de musgo

Tras un giro de la pista a la derecha, llegamos a la primera laguna. Lo cierto es que estas lagunas no tienen nada de especial. Son el resultado de minas abandonadas hace ya muchos años. La vegetación va creciendo en sus márgenes y le va dando un aspecto más natural.

La primera laguna de Caminayo

Un poco más arriba, ya a bastante altura, desaparecen los árboles y podemos ver un paisaje de montañas espectacular. Destaca, relativamente cerca, el pico Peñacorada. A su derecha se suceden un montón de montañas, unas detrás de otras formando un horizonte muy peculiar.

Una sucesión de montañas detrás de nuestros protagonistas

Hacemos una breve parada para reponer fuerzas y descansar un poco. Seguimos, siempre hacia arriba. La pista hace varias curvas y llegamos al Collado del Henal. Es el punto más alto en la ruta inicialmente prevista. Estamos a 1586 metros de altura. Hacia el este tenemos la montaña palentina. Se asoma una cumbre grande con nieve, es el Espigüete. Apenas son las dos de la tarde. Desde aquí el recorrido previsto, desciende ya hacia el pueblo. Como es pronto, nos proponemos subir una cumbre muy cercana desde la que tendremos magníficas vistas.

Subiendo hacia Torre Magalana

Nuestro objetivo ahora es Torre Magalana, una cumbre de 1711 metros de altura a la que llegamos por una nueva pista bien preparada, pero un poco más pendiente. A medida que ganamos altura, las vistas se van abriendo a las montañas que cierran el horizonte.

Mejoran las vistas a medida que tomamos altura

El último repecho se hace un poco duro, pero somos jóvenes y superamos todos los obstáculos. Arriba las vistas, ahora sí, son impresionantes. 

En la cima descansando y contemplando el paisaje

Al norte, muy cerca y ligeramente más alto tenemos Peñas Blancas. Más a la derecha destaca claramente el Espigüete con algo de nieve. Tras él, a lo lejos, el Pico Murcia, Peña Prieta y Tres Provincias.

Cumbres al noreste, para comparar con foto anterior

Hacia el oeste tenemos una sucesión grande de montañas. Destacan el Peñacorada, Peñas Pintas o el Pico Yordas. Hacia el sur tenemos la meseta. En lo alto de la cima hay una construcción curiosa con piedras muy bien puestas. Contemplamos el paisaje y nos hacemos fotos.
En la cima de Torre Magalana

En la cima sopla un viento continuo desapacible. Nos movemos un poco hacia el sur y a pocos metros, tenemos un lugar estupendo para comer, al abrigo del viento. Comemos al sol, con tranquilidad disfrutando del día. La conversación fluye entre bocado y bocado. 
Vista al sur. Un tipo camuflado...

Tras el descanso, descendemos de nuevo la pista hasta llegar al Collado de Henal.
Descendiendo hacia el Collado del Henal

Aquí ya no sopla el viento. Ahora tomamos una pista que desciende rápidamente hacia el pueblo. Al principio nos rodean retamas y arbustos. En el fondo del valle podemos ver otra pequeña laguna. Cerca, restos de antiguas escombreras. A lo lejos, las montañas.
Abajo una pequeña laguna entre escombreras

El camino desciende rápido. A nuestra izquierda encontramos pinos. Aquí ya no hay viento, se camina rápido y con gusto.
Caminamos al sol descendiendo con rapidez

Un poco más abajo, la pendiente se suaviza y entramos en un robledal. Los árboles parecen desnudos. Apenas asoman sus primeros brotes de primavera. Algunos todavía conservan hojas muertas del año anterior.
Seguimos entre robles grandes sin hojas todavía

En todo caso, sí que hay algunas plantas con las hojas verdes de la primavera. Seguimos avanzando hacia Caminayo.
Descendiendo entre robles hacia Caminayo

Ya vemos algunas casas del pueblo. Seguimos por la pista, sabiendo que es el camino más seguro. Alguno se toma un atajo. A final todos llegamos a Caminayo al mismo tiempo.
Los tramos finales del camino antes de Caminayo

Resulta curioso observar que esta zona fue, no hace muchos años, una explotación minera. Junto con las cercanas del norte de Palencia. En todo caso, siempre se ha conservado una buena parte de los bosques originales. Y la vegetación va cubriendo las antiguas escombreras, rehabilitando de forma natural el entorno. La excursión deja un contraste curioso entre bosques, grandes horizontes montañosos y antiguas explotaciones mineras ya desaparecidas.

sábado, 17 de enero de 2026

Cuatro pueblos maragatos 11/01/2026

 Empezamos el Trekking Familiar Anciles de 2026 con una excursión larga pero sencilla, huyendo de la nieve y de posibles inclemencias meteorológicas. Partimos desde Val de San Lorenzo, pueblo conocido por sus tejidos de lana, en medio de la Maragatería. No somos muchos, solo seis personas.

Iniciando la ruta a la salida de Val de San Lorenzo

Tomamos una pista que avanza hacia el sur. Es una pista agrícola ancha y en buen estado. El cielo está cubierto de nubes, la temperatura es baja, pero no hay viento. Parece un buen día para hacer una excursión. Eso sí, vamos bien abrigados.

Avanzamos por una pista bien conservada

El paisaje es casi llano, solo encontramos lomas muy suaves. La pista avanza hacia el sur casi en línea recta. A los lados campos ahora baldíos, matas, pinos... un paisaje muy amplio. Se supone que deberíamos ver la cumbre del Teleno, pero las nubes ocultan las montañas cercanas.

De vez en cuando hay desvíos

De cuando en cuando, hay un desvío. El guía debe consultar su GPS, antes de decidir cuál es el camino correcto. No hay ningún problema. Seguimos avanzando por los amplios paisajes que apenas cambian.

Avanzamos agrupados, sin prisas

Después de cerca de una hora de caminar, vemos en un alto la iglesia de nuestro primer objetivo: Santiago Millas.

Nos acercamos a Santiago Millas

Entramos en el pueblo y hacemos una breve parada a la puerta de la iglesia para descansar y tomar un ligero aperitivo.

Parada ante la iglesia de Santiago Millas

Retomamos la marcha. Esta vez por asfalto. Caminamos hacia el este poco más de un kilómetro hasta llegar al Barrio de Abajo de Santiagomillas. Cruzamos el pueblo con sus casas de piedra y sus puertas maragatas.

Cruzando el Barrio de Abajo de Santiagomillas

Después de recorrer una buena parte del pueblo, paramos al lado de la plaza donde se juega a los bolos maragatos, muy cerca de un conocido restaurante donde te sirven un estupendo cocido maragato.

Un buen lugar para parar

Son más de las dos de la tarde y paramos a comer bajo techo. Desde luego, en el restaurante no hay sitio, ya que no hemos reservado. Pero nuestros bocadillos son estupendos. Nos abrigamos bien, que hace bastante frío.

Tras la comida volvemos al camino. Avanzamos ahora hacia el norte, hacia nuestro punto de partida. A la salida de Santiagomillas encontramos una curiosa torre con un reloj en cada cara.

Ante la Torre del Reloj

Salimos del pueblo por una pista muy parecida a la que nos trajo hasta aquí. El paisaje también es muy parecido: amplios horizontes con lomas muy suaves.

Saliendo de Santiagomillas

Nos queda tanto camino como hemos recorrido. Vamos conversando tranquilamente. El camino es largo, pero cómodo.

El camino es cómodo

Seguimos avanzando entre campos amplios con algunos arbustos. Vamos bien de tiempo, pero ya no debemos retrasarnos. Hay quien quiere llegar a casa a media tarde.

Paisaje amplio, atardece

Pasamos ante un pinar podado, pero con las ramas cortadas en el suelo. Mala idea en caso de incendio. Alguien explica que no es rentable recoger esa madera...

Una larga caminata

La pista gira hacia el oeste y llegamos a Oteruelo de la Valduerna. Cruzamos este pequeño pueblo y seguimos por la estrecha carretera hacia el oeste.

En Otero de la Valduerna

Poco después, llegamos a Morales del Arcediano. Sin detenernos, seguimos por la carretera. Alcanzamos así muy pronto de nuevo a Val de San Lorenzo. Aquí terminamos la excursión del día. La primera del año. Ya estamos preparando la excursión de febrero.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Belén de cumbres, Vegaquemada 14/12/2025

En la última excursión de Trekking Familiar Anciles de cada año, en diciembre, ponemos el Belén de cumbres. Este año hemos ido a un lugar, a priori, sencillo. La ruta es de Vegaquemada a Peña Atobal, haciendo una ruta circular. Partimos de las proximidades de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en medio de Vegaquemada. Estamos solo ocho personas. Avanzamos hacia el oeste, cruzamos la carretera y tomamos una pista que pasa al lado del cementerio.
Saliendo de Vegaquemada

El día está bastante frío, hay una niebla rala y bastante humedad. Avanzamos bien abrigados. Pronto entramos en un robledal. La niebla nos rodea ahora del todo. El suelo está cubierto de hojas de roble.
Ascendiendo por un robledal

A medida que vamos tomando altura el sol va ganando a la niebla. Pero muy poco a poco. 
Poco a poco, el sol va ganando a la niebla

Seguimos ascendiendo por la pista entre robles y retamas. De momento el camino es muy sencillo.
El camino es sencillo

Llega un momento en que desaparecen los árboles y el entorno está dominado por escobas y rocas. La niebla va desapareciendo dejando un cielo azul.
Acaba el robledal, el cielo se va despejando

Un poco más adelante desaparece también la pista. Solo queda una senda poco marcada y una pendiente fuerte. El cielo es ahora de un azul intenso.
Se acabó la pista, pero el cielo es de un azul intenso

Siguiendo la senda, llegamos a una zona de pendiente fuerte entre rocas y árboles dispersos.
Pendiente fuerte entre árboles dispersos

Llegamos a una encrucijada. El guía elige el camino que parece más sencillo. Al poco llegamos al mirador de Peña Tobal. Desde aquí tenemos una vista fantástica de Vegaquemada y de todo el valle del Porma. A lo lejos la cima de Peñacorada.
Mirador de Peña Tobal

Contemplamos el paisaje y nos hacemos varias fotos. Después retrocedemos sobre nuestros pasos y seguimos el recorrido por otra senda algo más complicada. Bastante pendiente, entre rocas. Avanzamos con prudencia. Superado este paso difícil, llegamos casi a la cima del monte. Tenemos de nuevo una vista fantástica del valle del Porma. Pero nuestra meta está más al norte. Cruzamos un denso robledal y seguimos avanzando.
Cruzamos un robledal denso

Llegamos a una cima amplia y herbosa. Parecía ser nuestro objetivo, pero más adelante tenemos otra cima mayor. Seguimos caminando. Aquí se avanza sin dificultad. De vez en cuando encontramos terreno levantado por los jabalíes en busca de raíces.
Avanzamos con facilidad buscando la cima más alta

Entre pastos escasos y pequeños robles, por fin, llegamos a nuestro objetivo: Peña Atobal. Es una cima amplia, herbosa, con muy buenas vistas del valle del Porma y de muchas montañas cercanas: El Susarón, Peña Valdorria, Peña Galicia, La Camperona, Peñacorada. A un lado destacan las cimas del Mampodre todas nevadas. Un poste marca la cima.
Todos en Peña Atobal

Al pie del pequeño poste hay unas cuantas piedras y un montón de mariquitas todas juntas. Extraño espectáculo. Allí dejamos nuestro Belén de cumbres.
El Belén de cumbres bien acompañado

Es el momento de cantar unos villancicos tradicionales. Incluso alguien se anima con el Burrito sabanero, a pesar de que no tenemos la letra.
Cantando villancicos

Son las dos y media de la tarde, pero no parece el lugar ideal para parar a comer: sopla una ligera brisa fría y el sol apenas calienta. Buscaremos un lugar más protegido. Descendemos un poco hacia el oeste hasta encontrar una pista que se adentra en un robledal. Es ladera norte y los árboles parecen fantasmas con sus ramas sin hojas, pero repletas de líquenes.
Entramos en un bosque fantasmagórico

La pista gira después al norte. En su punto más bajo, el collado de la Portilla, tomamos un desvío hacia el este. Descendemos un poco por este valle hasta encontrar un lugar al sol y protegido del viento. Allí paramos al comer. Aunque el sol calienta poco, es un lugar muy cómodo para descansar.

Reponemos fuerzas con tranquilidad, pero no queremos entretenernos. La sombra de la montaña amenaza con dejarnos helados. Retomamos el camino. Una senda baja con facilidad a la vera del Arroyo de la Portilla. De nuevo un robledal fantasmagórico nos acoge.
Descendemos por un robledal al lado del arroyo de la Portilla

Ahora todo el camino es cuesta abajo, así que no hay que esforzarse demasiado. La senda cruza en ocasiones el curso del arroyo, unas veces por un lado, otras por el otro. No es un valle muy profundo, pero en algunas zonas el sol no llega en mucho tiempo. Hay escarcha y piedras con hielo.
Siempre a la sombra al lado del arroyo

Este sería un lugar muy adecuado para cuentos de brujas y fantasmas. Al lado del camino nos llama mucho la atención un hongo de color amarillo intenso con aspecto de gominola. Es un Tremella Mesentérica.
Hongo gominola o Tremella mesentérica

Seguimos hacia abajo. Estamos haciendo una ruta circular y, aunque el camino es relativamente cómodo, se hace bastante largo.
Cuesta abajo, al lado del arroyo

Por fin salimos a una pista más amplia y en muy buen estado. Hemos abandonado el valle en sombras y ahora nos da de nuevo el sol. El fotógrafo se ha olvidado de tomar fotos de este tramo. El recorrido es largo pero muy cómodo. 
Primeros tramos de la pista. Todavía a la sombra

Llegamos por fin al lado de Vegaquemada. Cruzamos la carretera, seguimos un tramo por pista y entramos al pueblo. Es pronto, así que decidimos parar en el camino de vuelta para ver el Belén de Cerezales. Algunos no lo conocían todavía.
Visitando el Belén de Cerezales

En medio del pueblo de Cerezales del Condado, hay un pequeño edificio que alberga un fantástico Belén. Figuras en movimiento, noche y día, tormentas, oficios populares. Hay muchos detalles bonitos y entrañables para descubrir. Una visita muy interesante, especialmente para niños, pero también para adultos.