Trekking

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martes, 13 de abril de 2021

Villameca La Isla 11/4/2021

 Después de un largo paréntesis, por fin, hemos podido volver al campo con el Trekking Familiar Anciles. Este domingo, a pesar de la leve amenaza de lluvia, un buen grupo de familias nos hemos acercado hasta el embalse de Villameca para hacer la ruta de La Isla. Desde los muros del embalse de Villameca hasta la desaparecida localidad de Oliegos.

Iniciamos la ruta al pie de uno de los muros del embalse. Cruzado el muro hacia el este, giramos hacia el norte por una senda bien marcada. Vamos bordeando el agua del embalse entre pinos y brezo.

Iniciamos la ruta al borde del embalse

El cielo está casi cubierto de nubes y la temperatura es fresca, pero agradable para pasear. Seguimos la ruta por una pista agrícola en buen estado rodeados de pinos, robles y retamas.
Primeras etapas del recorrido

 


Llegamos al pueblo de Palaciosmil. Hacemos un breve descanso para reponer fuerzas y tomar un pequeño aperitivo. Seguimos camino hacia el norte. Estamos en las primeras semanas de la primavera y ya florecen algunas plantas. Por el camino habíamos visto campos amarillos y violetas. Ahora tenemos el brezo florecido que da un bonito color al paisaje.

 

Nos apartamos un poco del embalse y caminamos por un monte con pocos árboles y con amplios paisajes. La comarca de La Cepeda es poco conocida en León, pero sus campos solitarios lucen impresionantes al inicio de la primavera.

Los amplios paisajes de La Cepeda

Llegamos al punto más alto del recorrido. Un cartel nos indica que estamos cerca de Oliegos, el único pueblo que anegó el embalse. Ya es un poco tarde y hay ganas de comer. Seguimos un poco hasta llegar al lugar adecuado para la comida.
Nos acercamos a Oliegos

Poco después llegamos hasta un monumento en metal donde se recuerda la memoria de este pueblo. Este embalse empezó a construirse en los años 30 del siglo pasado y quedó inaugurado en 1947. Hay una historia interesante. Los habitantes del pueblo de Oliegos fueron trasladados a la población de Foncastín, en la provincia de Valladolid. Una población creada para la ocasión por el Instituto Nacional de Colonización. Merece la pena ver una antigua película del desalojo del pueblo.
Paramos a comer al lado de Oliegos


Al lado del monumento de metal encontramos ya restos de muros de piedra de las antiguas casas del pueblo. Los jóvenes se acercan hasta el borde del agua, donde están la mayor parte de los restos del pueblo.
Los restos del viejo pueblo de Oliegos


La orilla del agua es siempre una oportunidad de jugar. Hubo quién aprendió a lanzar las piedras haciéndolas rebotar en la superficie del agua. Durante la comida caen algunas gotas de agua que ni siquiera nos molestan. Finalmente, no llovió en ningún momento de la excursión.


Después de una comida tranquila, con tiempo para el reposo, iniciamos el recorrido en sentido inverso. El regreso es más rápido. Es ligeramente cuesta abajo. Al final del recorrido se nota ya el cansancio y la falta de ejercicio durante mucho tiempo.
De regreso, al borde del embalse

Hubo tiempo para rehidratarse en el bar Matías al pie del muro del embalse. Me resultó curioso el agradecimiento de los asistentes por esta excursión. Han sido muchos meses de no poder salir con frecuencia al campo. Esperemos que el próximo mes podamos tener nuestra excursión mensual sin incidencias.

viernes, 10 de julio de 2020

Vivero 28/6/2020

Hemos pasado unos meses muy extraños con el confinamiento. Como es lógico no hemos podido hacer excursiones de Trekking Familiar Anciles. Por fin ha llegado el momento. El último domingo de junio nos hemos ido hasta el pueblo de Vivero. El segundo más alto de la provincia de León, después de La Cueta. Está a casi 1400 metro de altura. Hay que pasar el puerto de La Magdalena y tomar un desvío poco después. Está apartado de la carretera y no hay cobertura de móvil de ninguna operadora. ¡El confinamiento perfecto!

Con algún retraso sobre el horario inicialmente previsto nos reunimos un buen grupo, más de veinte personas. Por cierto un coche se perdió y hubo que ir a buscarlo. Para esto la falta de cobertura telefónica sí que es un problema. Mientras esperábamos a los perdidos tuvimos ocasión de visitar una preciosa cascada que hay en medio del pueblo:
Preciosa cascada en medio del pueblo

El recorrido previsto era remontar el arroyo Vivero por el valle hasta donde nos parezca o nos permitan nuestras fuerzas. El día estaba con nubes, así que no hacía mucho calor. Empezamos a caminar valle arriba. Pronto se empezó a notar que estos meses en casa pasan factura. En todo caso el entorno es precioso.
El arroyo Vivero

Caminamos despacio y sin prisas. A la izquierda tenemos el arroyo. Al otro lado las laderas montañosas cubiertas de abedules. Avanzamos con calma. A eso de las dos y media hacemos una parada. Llevamos poco tiempo caminando. Decidimos avanzar un poco más antes de comer.
Una parada antes de comer

Alcanzamos una zona de praderas al lado del arroyo. Son las tres de la tarde y es un lugar estupendo para comer. Cada familia se encarga de sus alimentos. Por esta vez no conviene compartirlos. Después un descanso más largo de lo habitual. Se hace un corro amplio y jugamos unas partidas de lobo. Una sobremesa muy entretenida.
Zona de praderas donde comimos

En algún momento amenazó la lluvia, pero no pasó de amenaza. Tras la sobremesa regresamos tranquilos al pueblo por el mismo camino.
Los jóvenes avanzan más rápido

A las seis de la tarde estábamos de regreso en Vivero. Volvimos a visitar la cascada. Todo el mundo estaba feliz. Después de casi cuatro meses volvíamos al campo. Nos hacía falta. La siguiente será después del verano.

jueves, 12 de marzo de 2020

Geras - Embalse de Casares 8/3/2020

En marzo nos hemos ido hasta Geras para hacer un recorrido, remontando el curso del río Casares, hasta el embalse. A pesar de tener buen tiempo, no estuvimos muchos en la excursión. En la parte norte del pueblo parte una pista forestal amplia. Pronto comprobamos que hay bastante agua y charcos por el camino.
Iniciando el camino
En las cumbres cercanas hay algo de nieve. Tenemos que ir sorteando charcos, con peligro de resbalar. Incluso hay alguien que cae entre el barro....
Algunos de los excursionistas
Pasamos al lado de un puente que cruza el arroyo, pero seguimos por el camino principal. Ahora la pista asciende por un pendiente fuerte. Tiene una ventaja: no hay charcos. Hasta que descubrimos que la pista termina al pie de una torre de alta tensión. Vemos que el camino continúa, más estrecho, al otro lado del río. No hay opción de cruzar. Tenemos que desandar un tramo y cruzar el puente. En ese momento hacemos una breve parada para reponer fuerzas.
Una breve parada para reponer fuerzas
Al otro lado del río la pista forestal se convierte pronto en una senda estrecha pero bien marcada. Subimos a una zona de rocas. Cruzamos un pequeño arroyo que baja del monte.
Muxu cruzando el arroyo en sentido contrario
A todo esto, nos acompaña Muxu, el perro de Elías, que disfruta correteando a nuestro lado. Atravesamos el punto más alto del recorrido entre rocas. A continuación, bajamos por una zona boscosa.
El punto más alto del recorrido, entre rocas
Llegamos de nuevo a la altura del río Casares. Lo cruzamos por un puente de madera.
Puente de madera sobre el río Casares
Pronto el camino vuele a ascender. Ya estamos cerca del embalse. Los más jóvenes nos llevan ventaja. Tienen que esperarnos un poco para no perder el camino. Acabamos en una zona rocosa. Debajo tenemos un edificio que parece una central eléctrica. Seguimos por una senda entre rocas.
Una senda entre las rocas
Pasamos un collado y salimos a una carretera estrecha. Un poco más lejos vemos los muros de contención del embalse. Enseguida llegamos a la altura del agua. Las vistas son grandiosas: frente a nosotros las cumbres de las Tres Marías con nieve y a sus faldas el pueblo de Casares.
Las Tres Marías nevadas. A sus pies el pueblo de Casares
Seguimos un tramo por la carretera. Pronto llegamos al muro del embalse. Mirando desde lo alto del muro hacia abajo impresiona su altura. Al otro lado del muro hay un mirador donde paramos a comer. Es una zona recogida y agradable.

Tras la comida tranquila reemprendemos la marcha por el mismo recorrido en sentido contrario.
En lo alto del muro con las Tres Marías al fondo
Ahora conocemos bien el recorrido y no hay peligro de perder el camino. Aunque hay algún tramo de subida, la mayor parte del trayecto es cuesta abajo. El sol nos da ahora casi de cara y hace calor. El camino de vuelta no tiene más historia.
Acabando el recorrido de vuelta
En el recorrido de vuelta el suelo está un poco más seco. A eso de las cinco y media estamos de vuelta en Geras. Una excursión muy agradable con buen tiempo y en familia.