Trekking

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martes, 12 de marzo de 2019

Sobrepeña - Peña del Castro 10/03/2019

Este mes, por fin, tuvimos buen tiempo y bastante gente: 21 personas. Nuestro destino fue Sobrepeña, un pueblo realmente pequeño muy cercano a La Ercina. Iniciamos el camino al norte del pueblo caminando por una pista forestal rodeados de robles.
Iniciando la excursión. Muxu a la cabeza
El pelotón se estira. A la cabeza va Elías tratando de retener a Muxu que avanza como buen perro cazador. Algunos chicos se detienen entre una roca. En todo momento estamos comunicados con los walkis.
En lo alto de una roca
Pronto llegamos a Los Campos una zona de praderas altas. Alguno en la cabeza toma un camino equivocado. Rectificado el error seguimos camino. Ahora bajamos ligeramente y llegamos a La Hoz. A nuestra izquierda tenemos el yacimiento arqueológico de la Peña del Castro. Allí nos dirigimos en primer lugar.
Yacimiento arqueológico Peña del Castro
Encontramos una excavación en una ladera del monte. Primero un muro de piedra de algo más de un metro con una puerta. La pena es que está caído en parte. Por dentro del muro se aprecian los cimientos de varias construcciones. Un par de carteles explican brevemente la historia del poblado de la edad de hierro.
Cartel explicativo
Vemos el yacimiento con rapidez, porque los chicos enseguida se ponen a subir a lo alto de la peña. La ascensión es breve y sencilla. Desde arriba contemplamos los valles cercanos, suaves y con hierba. Esta fue en su momento una zona minera. Hay restos de escombreras de carbón rehabilitadas. A lo lejos tenemos el imponente pico Peñacorada.

Aunque es pronto, nos reunimos en la ladera del monte para comer.
Preparándose para la comida
Los pequeños comen rápido y, capitaneados por Houston, corren por el monte en busca de una cumbre cercana. Otros algo mayores deciden buscar un lugar tranquilo para "jugar una partida" al solitario.
Buscando una cumbre con Houston
Muxu y David
Tras el descanso para lo mayores, retomamos el camino. Pasamos de nuevo sobre el yacimiento arqueológico y seguimos camino por el monte. La tarde es tranquila y soleada. Da gusto pasear.
Paseando por el monte
El camino nos lleva ahora al pueblo de La Ercina. A la entrada del pueblo, en un corral, encontramos una cabra con dos cabritos recién nacidos. Los niños los contemplan con curiosidad.
El corral de la cabra con sus cabritillos
Pasamos La Ercina y nos dirigimos hacia Sobrepeña. Es un breve tramo de carretera.
Camino de Sobrepeña
Pero se hace cansado, especialmente para los más pequeños. Además por el camino encontramos un par de burros. Nos entretenemos dándoles de comer.
Acariciando a los burros
Algunos llegan pronto a Sobrepeña. Tienen un buen lugar para esperar a los rezagados.
Esperando a los rezagados
La excursión ha sido breve pero bien aprovechada. A ver si en lo que queda de curso el tiempo nos respeta. Una selección de fotos:
Sobrepeña

martes, 26 de febrero de 2019

Villasecino 24/02/2019

La excursión de Trekking Familiar de febrero se fue retrasando por mal tiempo. Por fin el último domingo del mes pudimos hacer la excursión. Realmente fue un acierto, porque el tiempo resultó magnífico. Lástima que coincidió con los exámenes trimestrales de algunos de los habituales asistentes. De tal forma que estuvimos pocas personas. Solo seis: Conchi y Juan Carlos con Lucía, Alejandro, José María y Charly.
Iniciando el recorrido
Iniciamos el recorrido en el pueblo de Villasecino. Caminamos hacia el norte por una pista forestal hasta llegar al alto de Las Canteras. Con 1.238 metros de altura, tiene unas vistas magníficas de una buena zona de la Babia. A nuestra derecha tenemos las cumbres de las Ubiñas cubiertas de nieve.
En el collado de Las Canteras con las Ubiñas al fondo
A todo esto, nos acompaña también Trufa, un perro de agua que viene con Lucía. Lucía también es protagonista, no solo por ser la única niña de la excursión. También porque estrena ilusionada los walky talkies que le trajeron los Reyes Magos.
Desde aquí descendemos hacia las praderas
Desde este punto el camino va descendiendo poco a poco hacia las praderas del valle. A los lados, en las zonas de sombra, tenemos nieve bastante dura. El camino es realmente sencillo, pero la ruta será larga.
A los lados tenemos nieve
Cruzamos la carretera y seguimos por la pista forestal hacia el norte camino de La Majúa. Hacemos una breve parada ante una fuente, para reponer fuerzas. Y de paso vamos descifrando el mensaje de un geocaching que queremos localizar en este pueblo.
Una parada mientras desciframos el mensaje
Seguimos caminando bajo un sol deslumbrante con un cielo totalmente despejado. Tenemos una temperatura primaveral. Cerca ya de la Majúa paramos a contemplar unos caballos en un lado del camino.
Caballos a un lado del camino
Por fin llegamos a La Majúa, un pueblo estirado a lo largo del camino. En medio del pueblo nos tiramos al monte siguiendo las indicaciones del GPS para localizar el geocaching. Nos costó un rato localizarlo. ¡Y mira que era sencillo! El táper del caché estaba totalmente al descubierto en un rincón entre las rocas.
Lucía con el tesoro
Nos apuntamos en la libreta del tesoro, dejamos una figurita y nos llevamos una cinta. Lo dejamos bien protegido en su sitio. Descendimos de nuevo al pueblo y buscamos un lugar para comer. Nos quedamos en un rincón al lado del río y a la sombra de los árboles. ¡Y eso que estamos en febrero!

Tras el descanso retomamos el camino. Nos dirigimos ahora por otra pista forestal hacia San Emiliano. En La Majúa un perro se encariñó de nosotros y ahora nos sigue a cierta distancia.
Camino de San Emiliano
Llega un momento en que termina el camino forestal y debemos continuar por una senda entre las praderas próximas a San Emiliano. A los lados tenemos muchos caballos sueltos y algunas vacas. A lo lejos vemos una peña en el pueblo con abundantes nidos de cigüeña.
Caminando entre las praderas con caballos y las Ubiñas de paisaje
Llegamos a San Emiliano y nos dirigimos a un mirador en lo alto de una roca a la entrada del pueblo. El paisaje es magnífico: al lado unos cuantos nidos de cigüeña, cerca el río y las praderas de hierba, a lo lejos montañas nevadas.
Tenemos a nuestro lado unas cuantas cigüeñas
Trufa nos acompaña en todo momento
Ahora tenemos que regresar hacia nuestro punto de partida. Nos toca caminar por la carretera durante casi dos kilómetros. Tenemos el sol de frente y hace bastante calor. Tenemos que estar atentos a los pocos coches que pasan. Trufa tiene que ir con la correa. Pero a Lucía le va bien, porque tira de ella. Ya llevamos unos cuantos kilómetros de marcha y se va notando.
Un tramos de caminar por la carretera
Por fin tomamos otra pista forestal que nos lleva de nuevo a lo alto de Las Canteras. Tenemos que caminar entre unas praderas en las que hay abundantes charcos a consecuencia del deshielo. Trufa, haciendo honor a su raza, se mete en todos los lugares en los que haya agua. A Lucía hay que ayudarla, el cansancio está haciendo mella. Esta noche dormirá como nunca.
De vuelta en lo alto de Las Canteras
Ahora el camino es mucho más sencillo. Todo cuesta abajo hasta llegar a Villasecino. El perro que nos sigue desde La Majúa llega con nosotros hasta el pueblo.
Descendiendo hacia Villasecino
Ha sido una caminata sencilla en una de las zonas más bonitas de la provincia. Sencilla, pero bastante larga. Un día espléndido.

Una selección de fotos:
Villasecino-La Majua-San Emiliano

miércoles, 30 de enero de 2019

El Celemín 27/01/2019

Este mes de enero tuvimos que aplazar la excursión por mal tiempo. Finalmente el día 27 decidimos cambiar de destino en el último momento porque podríamos encontrar nevadas y vientos muy fríos en la zona de Babia prevista en un primer momento. Como, además, éramos pocos decidimos visitar una zona poco conocida: La Cepeda.

Nos fuimos hasta el pueblo de Benamarías. Desde aquí parte un camino que recorre, montes de robles, pinos y campos de centeno: la ruta del Celemín.
Cartel explicativo de la ruta
Es un recorrido circular de 12 Km. y escasos 200 metros de desnivel, muy sencillo. El día es soleado, casi sin nubes encima, pero bastante ventoso y frío. El primer tramo del recorrido nos lleva hasta una balsa de riego con el pretencioso nombre de embalse de Benamarías.
Embalse de Benamarías
Ante el embalse de Benamarías
Después el recorrido sigue monte arriba acercándose al monte de El Celemín. La vegetación cambia de pequeños robles a pinos plantados.
Pasado el embalse, ascendiendo hacia el Celemín
Pasado el pinar bajamos de nuevo. De vez en cuando encontramos pinos realmente grandes. Autóctonos, por lo que parece. El camino es solitario, solo encontramos un par de cazadores. Tras mucho recorrido llegamos al pueblo de Zacos. Muy bonito, con buenas casas, pero casi despoblado. Seguimos recorrido, ya hacia el sur. El paisaje cambia, ahora hay campos de cereal y robles.
Pasado Zacos, campos y robles
Paramos a comer en un alto entre unos pinos grandiosos. El viento es fuerte e inmisericorde. Rápidamente retomamos el camino y pronto regresamos a Benamarías. Aquí, el único autóctono que encontramos, nos dice que el único bar de la zona está en Vega de Mazar. Allí nos dirigimos para tomar un café y entrar en calor.

Esta fue nuestra excursión de enero. Tranquila y en una zona poco conocida.