Trekking

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martes, 15 de junio de 2021

Pinar de Villares 13/6/2021

 Partimos de la parte alta del pueblo de Voznuevo siguiendo la ruta SL-LE 6. El día es caluroso, pero con algunas nubes dispersas que permiten caminar sin demasiados agobios. Seguimos una pista forestal que asciende suavemente al lado del arroyo de los Villares. A nuestra izquierda pinos y brezos en flor.

Iniciando el camino
La pendiente es suave y permite caminar sin esfuerzo. Pronto aparece a nuestra derecha el bosque de Villares, con sus pinos altos y rectos, casi imponentes. Estos árboles se plantaron a mano en 1953.
El Pinar de Villares

A medida que vamos avanzando, se abre el paisaje al norte dejando ver algunas cumbres próximas de la cordillera Cantábrica. Una breve parada para reponer fuerzas y seguimos avanzando.
Caminando al lado del Pinar de Villares

Buena parte del camino discurre a la sombra del pinar. Antes de llegar al collado de La Era Lagua hay algunas pendientes un poco más fuertes, pero breves. El paisaje ya es mucho más abierto.


Ahora nos queda una pendiente fuerte, aunque no demasiado larga, para llegar al punto más alto de la excursión. Allí pararemos a comer.

La pendiente más fuerte de la ruta
 

Con tranquilidad, hay tiempo de sobra, todos llegamos arriba. Los primeros ya han encontrado acomodo a la sombra, entre la hierba, al borde del pinar. Un sitio fantástico para descansar un rato y reponer fuerzas. Una comida tranquila con un rato de descanso y retomamos de nuevo la ruta.

Reiniciamos la marcha por la parte alta del pinar

El camino discurre ahora por la parte alta del monte. A nuestra izquierda tenemos el valle amplio entre Boñar y Sabero. Las vistas son muy buenas. En ocasiones la ruta se interna un poco en el pinar, pero normalmente recorre justo su borde.
Entre el borde del pinar y el valle

El camino sube y baja, al principio sin grandes pendientes. Sigue habiendo abundante vegetación, los brezos están en flor y todo el paisaje es maravilloso.
Una parada en el descenso

El paisaje cercano va cambiando según entres o salgas del pinar. Ahora la pendiente es más fuerte, pero al ser en descenso, todo es más sencillo. No se nota tanto el calor.
El brezo en flor durante el descenso

En el tramo final del descenso, a medida que nos acercamos al pueblo, nos separamos del bosque y el camino discurre entre monte bajo, con pendientes más bien fuertes. Se nota la falta de sombras. El calor y la sed aprietan. Por fortuna estamos ya cerca del final de la ruta.
Tramo final, más pendiente, entre brezos y monte bajo

Vamos llegando a Voznuevo en pequeños grupos. Todos agradecen el agua fresca de la fuente. Ha sido una excursión muy agradable. La última de este curso. En flickr puedes encontrar una selección de fotos.

martes, 13 de abril de 2021

Villameca La Isla 11/4/2021

 Después de un largo paréntesis, por fin, hemos podido volver al campo con el Trekking Familiar Anciles. Este domingo, a pesar de la leve amenaza de lluvia, un buen grupo de familias nos hemos acercado hasta el embalse de Villameca para hacer la ruta de La Isla. Desde los muros del embalse de Villameca hasta la desaparecida localidad de Oliegos.

Iniciamos la ruta al pie de uno de los muros del embalse. Cruzado el muro hacia el este, giramos hacia el norte por una senda bien marcada. Vamos bordeando el agua del embalse entre pinos y brezo.

Iniciamos la ruta al borde del embalse

El cielo está casi cubierto de nubes y la temperatura es fresca, pero agradable para pasear. Seguimos la ruta por una pista agrícola en buen estado rodeados de pinos, robles y retamas.
Primeras etapas del recorrido

 


Llegamos al pueblo de Palaciosmil. Hacemos un breve descanso para reponer fuerzas y tomar un pequeño aperitivo. Seguimos camino hacia el norte. Estamos en las primeras semanas de la primavera y ya florecen algunas plantas. Por el camino habíamos visto campos amarillos y violetas. Ahora tenemos el brezo florecido que da un bonito color al paisaje.

 

Nos apartamos un poco del embalse y caminamos por un monte con pocos árboles y con amplios paisajes. La comarca de La Cepeda es poco conocida en León, pero sus campos solitarios lucen impresionantes al inicio de la primavera.

Los amplios paisajes de La Cepeda

Llegamos al punto más alto del recorrido. Un cartel nos indica que estamos cerca de Oliegos, el único pueblo que anegó el embalse. Ya es un poco tarde y hay ganas de comer. Seguimos un poco hasta llegar al lugar adecuado para la comida.
Nos acercamos a Oliegos

Poco después llegamos hasta un monumento en metal donde se recuerda la memoria de este pueblo. Este embalse empezó a construirse en los años 30 del siglo pasado y quedó inaugurado en 1947. Hay una historia interesante. Los habitantes del pueblo de Oliegos fueron trasladados a la población de Foncastín, en la provincia de Valladolid. Una población creada para la ocasión por el Instituto Nacional de Colonización. Merece la pena ver una antigua película del desalojo del pueblo.
Paramos a comer al lado de Oliegos


Al lado del monumento de metal encontramos ya restos de muros de piedra de las antiguas casas del pueblo. Los jóvenes se acercan hasta el borde del agua, donde están la mayor parte de los restos del pueblo.
Los restos del viejo pueblo de Oliegos


La orilla del agua es siempre una oportunidad de jugar. Hubo quién aprendió a lanzar las piedras haciéndolas rebotar en la superficie del agua. Durante la comida caen algunas gotas de agua que ni siquiera nos molestan. Finalmente, no llovió en ningún momento de la excursión.


Después de una comida tranquila, con tiempo para el reposo, iniciamos el recorrido en sentido inverso. El regreso es más rápido. Es ligeramente cuesta abajo. Al final del recorrido se nota ya el cansancio y la falta de ejercicio durante mucho tiempo.
De regreso, al borde del embalse

Hubo tiempo para rehidratarse en el bar Matías al pie del muro del embalse. Me resultó curioso el agradecimiento de los asistentes por esta excursión. Han sido muchos meses de no poder salir con frecuencia al campo. Esperemos que el próximo mes podamos tener nuestra excursión mensual sin incidencias.

viernes, 10 de julio de 2020

Vivero 28/6/2020

Hemos pasado unos meses muy extraños con el confinamiento. Como es lógico no hemos podido hacer excursiones de Trekking Familiar Anciles. Por fin ha llegado el momento. El último domingo de junio nos hemos ido hasta el pueblo de Vivero. El segundo más alto de la provincia de León, después de La Cueta. Está a casi 1400 metro de altura. Hay que pasar el puerto de La Magdalena y tomar un desvío poco después. Está apartado de la carretera y no hay cobertura de móvil de ninguna operadora. ¡El confinamiento perfecto!

Con algún retraso sobre el horario inicialmente previsto nos reunimos un buen grupo, más de veinte personas. Por cierto un coche se perdió y hubo que ir a buscarlo. Para esto la falta de cobertura telefónica sí que es un problema. Mientras esperábamos a los perdidos tuvimos ocasión de visitar una preciosa cascada que hay en medio del pueblo:
Preciosa cascada en medio del pueblo

El recorrido previsto era remontar el arroyo Vivero por el valle hasta donde nos parezca o nos permitan nuestras fuerzas. El día estaba con nubes, así que no hacía mucho calor. Empezamos a caminar valle arriba. Pronto se empezó a notar que estos meses en casa pasan factura. En todo caso el entorno es precioso.
El arroyo Vivero

Caminamos despacio y sin prisas. A la izquierda tenemos el arroyo. Al otro lado las laderas montañosas cubiertas de abedules. Avanzamos con calma. A eso de las dos y media hacemos una parada. Llevamos poco tiempo caminando. Decidimos avanzar un poco más antes de comer.
Una parada antes de comer

Alcanzamos una zona de praderas al lado del arroyo. Son las tres de la tarde y es un lugar estupendo para comer. Cada familia se encarga de sus alimentos. Por esta vez no conviene compartirlos. Después un descanso más largo de lo habitual. Se hace un corro amplio y jugamos unas partidas de lobo. Una sobremesa muy entretenida.
Zona de praderas donde comimos

En algún momento amenazó la lluvia, pero no pasó de amenaza. Tras la sobremesa regresamos tranquilos al pueblo por el mismo camino.
Los jóvenes avanzan más rápido

A las seis de la tarde estábamos de regreso en Vivero. Volvimos a visitar la cascada. Todo el mundo estaba feliz. Después de casi cuatro meses volvíamos al campo. Nos hacía falta. La siguiente será después del verano.