Trekking

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miércoles, 11 de mayo de 2022

De Nocedo a Valdeteja 8/5/2022

 El Trekking Familiar de mayo ha tenido un toque histórico. Partimos del pueblo de Nocedo de Curueño. En la margen izquierda del río hay una pista que en su tiempo fue una calzada romana que pasa hasta Asturias. Poco queda de esta calzada en este tramo, pero en ella iniciamos la ruta. Un domingo de mayo, soleado y de buena temperatura.

Iniciando la excursión por lo que queda de calzada romana

No somos muchos, solo siete personas y un perro. Pasamos al lado de las Caldas de Nocedo, abandonadas hace ya mucho tiempo. En algunos tramos cruzan la pista pequeños arroyos. En otros momentos encontramos nubes de mariposas pequeñas a la orilla del río.

Avanzando a la orilla del río

Tras recorrer algo más de un kilómetro, cruzamos un puente, avanzamos unos metros por la carretera y tomamos una pista que asciende por la ladera del monte. El camino es claro, pero no muy ancho y está poco transitado. A los lados abundante vegetación: brezo, y árboles de escaso porte. Pronto aparecen cerezos silvestres en flor. 

Avanzando por la pista en la ladera del monte

La pista empieza con una pendiente regular. Pero en algunos tramos se hace más costosa. También hay tramos con abundante agua que requieren avanzar con cuidado para no mancharse con el barro. A nuestra espalda tenemos la mole de Cueto Ancino, más conocido como El huevo de Nocedo.

Vamos tomando altura

A los lados encontramos, cada vez con mayor frecuencia, cerezos en flor. Algunos son de poca estatura, pero otros son árboles viejos, con el tronco arrugado. Llenos de flores blancas y con hojas todavía pequeñas. En ocasiones caen los pétalos, parece que está nevando.

A los lados del camino abundan los cerezos con sus flores blancas

A eso de las dos de la tarde hacemos una parada para reponer fuerzas. Tenemos a la vista el collado que debemos superar para pasar a la ladera que nos lleva a Valdeteja. Alguien propone comer, pero preferimos hacer la subida fuerte que nos queda antes de parar a comer.

Tenemos detrás Cueto Ancino, más conocido como Huevo de Nocedo

Avanzamos un poco más hasta que termina la pista. Un momento de desconcierto. La ladera por la que caminamos se cierra entre vegetación muy espesa y sin camino. Tenemos que descender al fondo del valle y continuar por la otra ladera, despejada, pero en la que el sol pega con fuerza.

Cruzamos zona de praderas y un arroyo

Cruzamos una zona de praderas y un arroyo y buscamos camino por la ladera opuesta. Ahora la pendiente sí que es fuerte. Tenemos que encontrar una senda para avanzar. Frente a nosotros, pero muy arriba, está el collado que queremos alcanzar. Ahora tenemos una vista fantástica de las laderas cercanas.

Vista de las laderas cercanas

El sol pega fuerte y la pendiente es fuerte. El avance es lento y fatigoso. Sin buscarlo, nos dividimos en dos grupos. Uno avanza por la ladera, a media altura y otro por el fondo del valle. El paisaje es precioso, todo muy verde y con muchas plantas, de diversos colores, en flor.

Una parada para hacer fotos

Por fin el esfuerzo es recompensado. Poco a poco, todos llegamos al collado. Ante nosotros tenemos Peña La Verde, que desde aquí es una roca pelada. Detrás de nosotros, al oeste, podemos ver ya las casas de Valdeteja. Aquí sopla una brisa templada que hace agradable el reposo. Comemos con tranquilidad y descansamos largamente entre la hierba. No hay prisa por continuar y la charla es agradable. El fin de la excursión está cercano y cuesta abajo.

Por fin, decidimos levantarnos e iniciar el descenso hacia Valdeteja. Bajamos por una zona de praderas con pendiente pronunciada. El horizonte está tapado por distintas montañas.

Iniciando el descenso hacia Valdeteja

Un poco más abajo encontramos ya una zona de vegetación. De nuevo los cerezos en flor salpican la ladera. La luz del sol los hace destacar entre el resto de la vegetación, como si estuvieran cubiertos de nieve.

La blancura de los cerezos en flor destaca en el paisaje

A media ladera encontramos una pista entre los árboles. Pero es una pista poco transitada, que en ocasiones queda cubierta por la vegetación y las ramas caídas. Tenemos que bordear las fincas colindantes.

Ante un imponente cerezo con sus flores blancas

La pista acaba en un arroyo al lado de una granja. Aquí hubo un despiste y no localizamos el camino bueno. El pueblo está muy cerca. Tras un ligero despiste, encontramos el camino al pueblo. Valdeteja tiene pocos habitantes, pero es un pueblo bien cuidado. 

Hemos tenido la prudencia de dejar un coche en Valdeteja. Los conductores van a buscar sus coches, mientras los demás esperan tranquilamente la partida. Una excursión preciosa de primavera.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Corral de los lobos 27/3/2022

 Por fin, después de varios intentos fallidos, hemos podido hacer la excursión de corral de los lobos. El último domingo de marzo hemos viajado hasta Prioro para hacer esta ruta, sencilla y muy bonita. Estábamos poca gente, los chicos se quedaron en casa por tener exámenes. El día resultó mayormente nublado, con una temperatura suave. Muy apropiado para hacer una ruta. En primer lugar, nos sorprendió a todos la población de Prioro: relativamente grande, con buenas casas y en muy buen estado. Partimos de la parte baja del pueblo y tomamos una pista que avanza hacia el oeste.

Inicio del camino, saliendo de Prioro

La pista está en buen estado, pero pronto encontramos algunas zonas de barro. Después descubrimos que había un paso un poco más arriba, aparentemente más seco, que comunica un poco más allá con la ruta que llevamos.
Una de las zonas de barro

A nuestra izquierda discurre un arroyo. A los lados del camino hay robles y retamas. Cada poco tiempo encontramos algún cartel anunciando un paraje. La ruta está bastante bien señalizada.
Al lado de uno de los carteles indicadores

La pista va subiendo con una pendiente muy suave, el caminar es cómodo. La conversación muy amena. A medida que vamos ascendiendo nos adentramos en un bosque de robles. El suelo está sembrado de hojas secas.
Vamos caminando por un bosque de robles

A mitad del camino la pendiente se vuelve un poco más pronunciada. Pero en pocos tramos exige esfuerzo. En cuanto hemos subido un poco, el suelo ha quedado perfectamente seco, sin dificultades para caminar. A medida que tomamos altura vamos viendo las montañas cercanas que quedan al fondo del valle, hacia el este.
Casi todo el grupo de excursionistas. Al fondo los montes cercanos

A medida que vamos ascendiendo, el porte de los robles va siendo mayor. Hay algunos realmente imponentes. Sus troncos están tapizados de musgo. El arroyo baja entre rápidos y forma pequeñas cascadas. El paisaje es encantador.
El arroyo baja rápido entre robles tapizados de verde

Un giro en el camino y, casi sin darnos cuenta, nos encontramos ante el corral de los lobos. Una construcción cilíndrica de piedra y una empalizada de madera que, como un embudo, desemboca en la parte superior de la construcción, forman el corral o chorco de los lobos.
El corral de los lobos

En otros tiempos, se reunían los campesinos y asustaban a los lobos haciendo ruido por el monte. Los acorralaban azuzándolos hacia la empalizada. Alguno más experimentado se escondía en un refugio apropiado y empujaba a los lobos hacia la trampilla que desembocaba en el corral de piedra. Allí el lobo no podía escapar.
Una explicación del lugar

Justo por encima de la empalizada tenemos una hermosa pradera de hierba con unos robles imponentes. También hay un refugio pequeño y una mesa de picnic. Son algo más de las dos de la tarde y el lugar es el más apropiado para comer con tranquilidad. Decidimos quedarnos allí un rato y comer.
En la pradera sobre el corral de los lobos

Comimos allí sobre la mesa o sentados sobre la hierba. Al fondo teníamos la cumbre del Espigüete cubierta de nieve, entre nubes en algunos momentos. Después de la comida, una larga sobremesa en la que se habló de la familia, la educación, los hijos... algunos aprovecharon para una tranquila siesta. Se estaba muy bien allí.
En la foto estamos todos

Tras el merecido descanso, había que retomar el camino. Regresamos por una pista que rodea estos montes espaciosos. Antes de reemprender la marcha hacemos una última foto del lugar entre los imponentes robles.
La última foto entre los robles, antes de retomar la marcha

Seguimos por la pista rodeando la Peña Horcajada. La pista no desciende al principio. Incluso en algún momento asciende ligeramente. A lo lejos vemos el pueblo de Tejerina. La ruta gira de nuevo hacia el este.
Seguimos el camino

Hacemos una parada de exploración hasta una peña que tiene vistas a la carretera del Tejerina y al valle. Regresamos al camino. Cruzamos el collado Pendiello, el punto más alto del camino. A partir de aquí la ruta sigue en descenso suave.
Una parada de exploración
 
Descendemos tranquilamente entre un bosque de robles bastante grandes. De vez en cuando encontramos también acebos. La marcha suave es propicia para la conversación amena.
Caminando suavemente mientras se conversa

El camino es ahora muy agradable. Sin esfuerzo se desciende por una pista sembrada de hojas de roble secas. Todo es cuestión de seguir caminando.
Caminando sin esfuerzo

En menos de una hora desde la ascensión del collado tenemos a la vista el pueblo de Prioro.
Ya tenemos a la vista Prioro

Cruzamos un bonito puente de madera sobre el río Repenedo y llegamos de nuevo a la pista por la que iniciamos la excursión.
Puente de madera sobre el río Pepenedo

Avanzamos un poco más y entramos nuevamente en el pueblo. Algunos se animan a acercarse en coche hasta la ermita de la Virgen del Pando, un lugar precioso con un mirador privilegiado sobre el valle. Una excursión magnífica.

martes, 15 de febrero de 2022

Algadefe a Laguna de Negrillos 13/2/2022

 Para el mes de febrero, teníamos planeado hacer una ruta en Prioro. Pero unos pocos días antes de la excursión, la previsión del tiempo cambió a lluvia. Lo mismo nos ocurrió en el mes de enero, y suspendimos la excursión. Esta vez encontramos una alternativa interesante. En el sur de la provincia no había previsión de lluvia, al menos hasta media tarde. Así que decidimos cambiar de destino y hacer una excursión entre Algadefe y Laguna de Negrillos. Es un terreno muy plano, sin apenas desniveles y conocemos bien la ruta. Además, es interesante visitar el castillo de Laguna de Negrillos.

Tras algunas vicisitudes nos juntamos en la plaza mayor de Algadefe cuatro familias. Tomamos el camino de Cabañeros, hacia el suroeste. Es una pista agrícola en muy buen estado. A los dos lados terrenos muy amplios con los primeros brotes de cereal asomando. Paisaje muy amplio. Viento moderado y frío del sur.

Saliendo de Algadefe

Caminamos con tranquilidad, sin prisas. La conversación es amena. Algunos de los asistentes hacía mucho tiempo que no venían a un Trekking Familiar. Ángel lleva en un carrito a sus dos hijos más pequeños. La pista es adecuada para este medio de transporte. Acabado el primer tramo de pista, giramos hacia el oeste, directos hacia Laguna de Negrillos.

Los niños están interesados en encontrar un río, pero no veremos por el camino ninguno que merezca tal nombre. Hora y media después de iniciar la marca, en una hondonada un poco resguardada del viento, hacemos una breve parada para tomar algo e hidratarnos. Enseguida volvemos al camino.

Caminando por las llanuras

El paisaje es bastante monótono, pero es agradable caminar con serenidad por el campo. Pasamos cerca del pueblo abandonado de San Salvador de Negrillos. Solo quedan algunas paredes de adobe. Ya divisamos a lo lejos la torre del castillo de Laguna de Negrillos. Ahora caminamos entre grandes campos con sistemas de riego muy sofisticados. Tenemos nuestro objetivo a la vista, pero este último tramo se nos hace más largo. En parte, porque tenemos que tomar un largo desvío hacia el norte antes de alcanzar la pista directa hacia Laguna. Ya es tarde y estamos un poco cansados, especialmente los niños.

Como tenemos que recorrer otros seis kilómetros, esta vez sin rodeos, para volver de nuevo a Algadefe; hay dos padres que deciden hacer ellos el recorrido de vuelta antes de comer, recoger los coches y venir a buscar al resto de la familia. Después se demostró una decisión muy acertada.

Último tramo antes de llegar a Laguna de Negrillos

Lo cierto es que ese último tramo antes de llegar al objetivo se hizo cansado para los niños. Por fin llegamos al pie del castillo de Laguna de Negrillos a eso de las tres de la tarde. Enseguida ocupamos dos mesas de picnic en un pequeño jardín y nos comimos los bocadillos. ¡Nos hacía falta! Cuando estábamos ya a los postres, empezó a llover. Recogimos rápidamente y buscamos refugio en un bar cercano. Allí tomamos café bien caliente y conversamos con tranquilidad. No tardaron mucho en llegar los conductores.

Aunque la lluvia había parado, no nos movimos de allí. Quedó pendiente visitar el castillo. Pero, ya calientes y algo más descansados, decidimos regresar. Las familias que tenían coche, de la que se retiraban, llevaron a otros dos conductores que regresaron a por el resto de la expedición.

No estuvo mal. El recorrido de la mayoría de los excursionistas fue de nueve kilómetros. Para ser un día lluvioso de mediados de febrero, se puede decir que resultó muy agradable.