Trekking

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miércoles, 28 de mayo de 2025

Ermita de Peñafurada 25/5/2025

 Por diversas circunstancias, tuvimos que retrasar el Trekking Familiar de mayo hasta el último domingo. Lo cierto es que tuvimos muy buen tiempo. Llegamos al punto de partida, a las piscinas de Tremor de Arriba a eso del mediodía, como estaba previsto. En esta ocasión somos pocas personas, solo cuatro.

Tres personas y el fotógrafo

Partimos ya desde un punto alto, pero los primeros tramos son de una pendiente intensa. Tomamos una pista que avanza hacia el norte por la parte alta del monte. Los primeros minutos de camino no son especialmente agradables. Recorremos antiguas pistas mineras y estamos rodeados de lo que fueron escombreras en proceso avanzado de rehabilitación.

Primeros tramos poco agradables

Como ganamos altura rápidamente, el paisaje se va abriendo. Ante nosotros sigue la pendiente y el monte sin mucho interés, pero detrás de nosotros hay un paisaje muy amplio. A lo lejos vemos la sierra del Teleno, todavía con algunas manchas de nieve en su parte norte.

A lo lejos, detrás de nosotros la Sierra del Teleno

A nuestra izquierda encontramos, abajo el pueblo de Tremor de Arriba; el valle, profundo y verde del río Fullinos, que pasa por Tremor; detrás otra montaña en proceso de rehabilitación. A nuestra derecha, también profundo, el valle del río Suspirón; detrás la Sierra de Gistredo con un parque eólico.

El paisaje va tomando color. Detrás la Sierra de Gistredo

A medida que tomamos altura, dejamos los paisajes rehabilitados, todavía sin vegetación, y vamos encontrando retamas en flor y vegetación de monte. La pista se vuelve casi horizontal, con pequeños desniveles. Empieza a soplar una brisa ligera. El camino se hace mucho más agradable.

El paisaje es ahora totalmente natural

Hemos dejado atrás las intervenciones humanas, no siempre afortunadas, y encontramos ahora un paisaje totalmente natural. La única intervención humana es la pista por la caminamos. A los lados las retamas en flor alegran el camino.

Una parada en el camino para contemplar el paisaje

Hacemos una breve parada para reponer fuerzas. Seguimos caminando. La ermita de Peñafurada no está ya lejos, pero no podemos verla todavía. Por el camino vamos charlando amigablemente. Hace un tiempo estupendo para una excursión.

Nos acercamos a un bosque de robles

Durante la marcha hemos encontramos muchas matas de roble con las hojas recién brotadas, todavía no plenamente desarrolladas. Entramos ahora en un robledal. Al principio son robles pequeños, pero un poco más adelante, ya son árboles bien desarrollados, aunque no muy grandes.

Cruzando el robledal. Por fin encontramos sombra

Aquí no sopla nada de viento, así que se agradece encontrar algo de sombra. Pronto vislumbramos el tejado de la ermita. Estamos llegando a nuestro objetivo principal.

Por fin, vemos la ermita de Peñafurada

La ermita es una construcción no muy grande, pero en buen estado, rodeada de un césped muy crecido y lleno de flores amarillas y blancas.

La ermita rodeada de césped y flores

Por un pequeño ventanuco abierto podemos intuir el interior de la nave. No podemos ver la imagen de la Virgen. Según la tradición, la Virgen se apareció aquí a un pastor que cuidaba su rebaño. Llevó la imagen a Posada de Omaña, pero la imagen retornaba al lugar de la aparición. Así que decidieron levantar aquí la ermita. 

Ante la ermita de Peñafurada o de la Casa

Cada 15 de agosto se celebra aquí una romería que convoca a gentes de los pueblos cercanos de ambos lados de la sierra de Gistredo. Decidimos que, dada la hora, este era un buen lugar para comer. Encontramos sitio para sentarnos a un lado de la ermita. Compartimos comida y conversación. Una conversación muy interesante, por cierto. Acabamos rezando una Salve a la Virgen.

Ante la ermita la hierba está muy alta

Estuvimos valorando la posibilidad de regresar por el valle del río Fullinas, al oeste de nuestro camino. Nos decidimos por lo conocido y sencillo. Regresamos por el mismo camino. No hay prisa, y ya sabemos lo que nos espera. Volvemos con tranquilidad sobre nuestros pasos.

Listos para el regreso

Volvemos a cruzar el robledal. Salimos de nuevo al sol. Ahora hace más calor, pero la mayor parte del camino es hacia abajo y se hace más cómodo.

Regresamos sin prisas

De vez en cuando encontramos un repecho que se nos hace largo, pero el paisaje es maravilloso.

Tenemos que superar ese repecho

Seguimos con la conversación de la sobremesa. Es complicado arreglar el mundo. Sobre todo, porque no nos dejan a nosotros....

El paisaje es impresionante

La vuelta se nos hace bastante más corta. Llegamos muy pronto al coche. Tenemos tiempo de tomar un refresco hidratante en Tremor. La primavera es maravillosa.

lunes, 28 de abril de 2025

El bosque de los enanitos 23/04/2025

 En el mes de abril hemos decidido dejar el Trekking Familiar Anciles para el día 23, día no laboral en León. Por fin hemos tenido buen tiempo y hemos podido ir hasta los alrededores de Almanza para visitar el bosque de los enanitos y el paraje de La Cota.

Aparcamiento del bosque de los enanitos

A la altura del kilómetro 3 de la carretera que va desde Almanza hasta Corcos, se inicia el recorrido. Encontramos un aparcamiento amplio para los coches. Nos juntamos allí nueve personas y dos perros. Iniciamos la marcha por una pista forestal amplia.

Iniciando la excursión

Pronto tomamos un desvío y entramos en el bosque de los enanitos. Es una zona con hierba y robles prominentes. Allí han instalado unas cuantas figuras de la historia de Blancanieves. Está Blancanieves, unos cuantos enanitos, la bruja.... Además, hay mesas, un tobogán y diversos juegos para niños.

Lugar ideal para niños pequeños

Un lugar muy adecuado para venir con los más pequeños de la familia. ¡Lástima que a todos los presentes nos quede lejana la infancia!
En este árbol está la bruja

Aprovechamos para parar allí y tomar un aperitivo. ¡Y eso que acabamos de iniciar la marcha! Tras el breve reposo, tomamos una senda que parte al lado del árbol de la bruja. Estamos rodeados de robles por todas partes.

Senda en medio de un robledal

La senda sale a una nueva pista en la zona más alta del recorrido. Seguimos por la pista forestal en medio del robledal. Hay abundantes brezos en flor. El día está soleado, pero no hace calor. Tiempo ideal para una excursión.
En la pista. Los brezos en flor

Avanzamos ahora en ligero descenso con absoluta comodidad. Vamos conversando amigablemente. De vez en cuando llegamos a un desvío. El guía debe decidir el camino más adecuado. Afortunadamente nunca nos perdimos.

Caminamos tranquilos entre robles

Los robles que encontramos por el camino son de tamaño mediano. Pero de vez en cuando encontramos algunos de mayor porte. Tienen sus primeros brotes, pero todavía están sin hojas.

Encontramos robles medianos y grandes

No tardamos mucho en llegar a una zona con hierba verde y una laguna. La laguna de La Cota. Como hemos tenido una primavera muy lluviosa, parece que la laguna tiene más agua de la habitual. Los perros enseguida entran al agua. Les lanzamos palos o piedras y las siguen. Se lo pasan fenomenal.

Los perros disfrutando del agua

Se está bien aquí, así que buscamos refugio a la escasa sombra de un gran roble. Alguien saca el bocadillo. A los demás nos entra el hambre, así que nos ponemos a comer. Un lugar muy confortable, contemplando la laguna y el disfrute perruno.

Comiendo a la escasa sombra de un gran roble

A una comida tranquila le sigue una siesta más tranquila todavía. Mientras algunos reposan, otros, más inquietos, exploran el terreno. Muy cerca tenemos el paraje de La Cota. Es un lugar un poco más elevado, con pastos y dos construcciones. Aquí hay varios robles realmente prominentes.

Los robles de La Cota

Al ser un lugar algo más alto, tenemos unas vistas preciosas hacia el noreste. Podemos ver montañas lejanas que en sus cumbres todavía conservan algo de nieve.

Amplio horizonte desde La Cota

En ese momento empezamos a escuchar ladridos de perros y sonido de esquilas. Se acerca un gran rebaño de ovejas. Y vienen justo a este lugar. 

Imponente roble en La Cota

Es el momento adecuado para reemprender la marcha. Tomamos otra pista que desciende suavemente. Seguimos caminando entre robles.

Seguimos por una pista entre robles

Ahora sí que hace un poco de calor al sol. Pero se avanza con comodidad. Seguimos caminando hacia el este por la pista forestal entre los robles. Pasamos al lado de la fuente Gamonal.
Por la tarde hace más calor

La pista tiene subidas y descensos muy suaves. Vamos sin prisa, aunque algunos van más rápido que otros. Los perros corren a su gusto por estos parajes. De vez en cuando paran para oler algo y seguir una pista. Pronto vuelven con sus dueños.
Hay subidas y bajadas muy suaves

Caminamos con comodidad. Por fin llegamos a la carretera. Hemos hecho una ruta circular más larga de la inicialmente prevista. Al otro lado de la carretera hay una nueva laguna. Este año no faltará el agua.

Remontamos la carretera alrededor de un kilómetro hasta llegar al punto de partida. Antes del viaje de vuelta, tenemos tiempo de tomar un largo café en Almanza. Una excursión muy sencilla en un día magnífico. Un descubrimiento interesante. Algún nieto conocerá el bosque de los enanitos en algún momento.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Vía verde del Esla 9/3/2025

Para el mes de marzo teníamos pensado acercarnos a las proximidades de Almanza para hacer un recorrido por el bosque de los enanitos. Pero las lluvias de toda la semana y las previsiones para el fin de semana, nos llevaron a cambiar de destino. Elegimos la Vía Verde del Esla. Acertamos con el cambio. En el viaje hasta Valencia de Don Juan se fue alternando la lluvia fuerte con la lluvia suave. Incluso en algunos momentos no llovía. Pero ya en Valencia de Don Juan, no volvió a llover.

Las vías verdes son una serie de sendas que hay en toda España que aprovechan el recorrido de antiguos ferrocarriles ya fuera de uso. Se acondiciona la antigua vía para recorrerla en bicicleta o a pie. Tiene la enorme ventaja de que son recorridos casi planos y, por tanto, muy asequibles.
A la salida de Valencia de Don Juan

La vía que recorremos hoy es un tramo entre Valencia de Don Juan y Castrofuerte, con un recorrido de unos 10 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Este antiguo tren perteneciente a la Compañía de los Ferrocarriles Secundarios de Castilla, inició su funcionamiento en 1915 para llevar la producción agrícola de la zona. El recorrido completo se iniciaba en Palanquinos y terminaba en Medina de Rioseco. También se le conocía como "el tren burra". La línea se clausuró en 1969.

La previsión del tiempo debió amedrentar a mucha gente. Solo estábamos ocho personas. Partimos desde el pabellón municipal Vicente López, en Valencia de Don Juan. La vía tiene un suelo de tierra apisonada y no hay nada de barro. Ni siquiera hay charcos, a pesar de las lluvias de la semana.
El suelo, de tierra apisonada, está en muy buen estado

El cielo está cubierto y la temperatura es fresca. Es casi lo ideal para una excursión. El paisaje no es muy variado, todo es plano, apenas hay alguna colina pequeña. Avanzamos en pequeños grupos charlando y contemplando el paisaje.
Caminamos en pequeños grupos

A los lados del camino encontramos pequeños árboles bien cuidados. Algunos de estos árboles, todos sin hojas, están llenos de flores blancas que les dan un aspecto precioso. El suelo se llena de pétalos blancos.
Árboles en flor, el suelo lleno de pétalos blancos

Avanzamos sin prisa, pero apenas paramos. Cruzamos algunos puentes con una valla de madera a los lados. A la vera del camino siempre hay vegetación cuidada. Los árboles tienen riego.
Javier llevó un paraguas que no necesitó

Poco a poco vamos haciendo kilómetros. El recorrido siempre es llano. Y casi recto. Apenas hay algunas curvas muy poco pronunciadas.
Pista recta y árboles a los lados

A eso de la una de la tarde hacemos una breve parada para tomar un aperitivo. Después, seguimos de nuevo hacia adelante.
Seguimos avanzando

A partir de un punto, la pista de grava se convierte en pista asfaltada. Para bicicleta es un camino ideal, muy suave.
Al final del recorrido, la pista está asfaltada

Casi sin darnos cuenta, llegamos al final del recorrido. Entramos en Castrofuerte. Encontramos una casita de ladrillos encantadora y muy cuidada. Quizá fuera en su momento del ferrocarril, pero ahora es una vivienda particular.

Comemos con tranquilidad. El cielo se va despejando. Una vez comidos y descansados, iniciamos el regreso por el mismo camino. Incluso sale el sol.
A la vuelta sale el sol

Por la tarde avanzamos un poco más rápido. ¡Y eso que vamos cuesta arriba! Claro que solo son 15 metros de desnivel en todo el recorrido.
Regresando a Valencia de Don Juan

Entre ida y vuelta nos recorrimos unos 15 kilómetros. Así que al llegar tenemos que reponer fuerzas en un bar cercano. Después de todo, el tiempo se ha portado muy bien.