Trekking

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miércoles, 30 de enero de 2019

El Celemín 27/01/2019

Este mes de enero tuvimos que aplazar la excursión por mal tiempo. Finalmente el día 27 decidimos cambiar de destino en el último momento porque podríamos encontrar nevadas y vientos muy fríos en la zona de Babia prevista en un primer momento. Como, además, éramos pocos decidimos visitar una zona poco conocida: La Cepeda.

Nos fuimos hasta el pueblo de Benamarías. Desde aquí parte un camino que recorre, montes de robles, pinos y campos de centeno: la ruta del Celemín.
Cartel explicativo de la ruta
Es un recorrido circular de 12 Km. y escasos 200 metros de desnivel, muy sencillo. El día es soleado, casi sin nubes encima, pero bastante ventoso y frío. El primer tramo del recorrido nos lleva hasta una balsa de riego con el pretencioso nombre de embalse de Benamarías.
Embalse de Benamarías
Ante el embalse de Benamarías
Después el recorrido sigue monte arriba acercándose al monte de El Celemín. La vegetación cambia de pequeños robles a pinos plantados.
Pasado el embalse, ascendiendo hacia el Celemín
Pasado el pinar bajamos de nuevo. De vez en cuando encontramos pinos realmente grandes. Autóctonos, por lo que parece. El camino es solitario, solo encontramos un par de cazadores. Tras mucho recorrido llegamos al pueblo de Zacos. Muy bonito, con buenas casas, pero casi despoblado. Seguimos recorrido, ya hacia el sur. El paisaje cambia, ahora hay campos de cereal y robles.
Pasado Zacos, campos y robles
Paramos a comer en un alto entre unos pinos grandiosos. El viento es fuerte e inmisericorde. Rápidamente retomamos el camino y pronto regresamos a Benamarías. Aquí, el único autóctono que encontramos, nos dice que el único bar de la zona está en Vega de Mazar. Allí nos dirigimos para tomar un café y entrar en calor.

Esta fue nuestra excursión de enero. Tranquila y en una zona poco conocida.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Brañas de Vilforcos

Este mes de noviembre hemos tenido que retrasar una semana el Trekking Familiar por lluvia. Así que el tercer domingo nos hemos ido hasta Rioscuro. Solo nos reunimos cinco personas. Los exámenes de los chicos han hecho mella. El día está aquí despejado con algunas nubes. El recorrido sigue una pista forestal amplia hasta nuestro destino.
Iniciando el camino.
El camino empieza con una pendiente bastante fuerte. Pronto entramos en una zona de bosque de robles. El camino se llena de hojas caídas.
Hojas de roble tapizan el camino.
En ocasiones encontramos otro tipo de árboles: abedules, acebos... Incluso encontramos moras maduras que se pueden comer. El camino sigue hacia arriba con una pendiente importante. Ya en una zona bastante alta tenemos unas vistas muy chulas de cumbres y pueblos cercanos.
Buenas vistas desde una zona alta
En la zona más alta encontramos un desvío que nos llevaría hasta el alto del Cuetonidio, el pico que preside la población de Villablino. El camino sigue hacia nuestro destino en ligera pendiente hacia abajo.
Quizá el punto más alto del recorrido
En esta zona el recorrido se hace mucho más llevadero. A nuestra izquierda tenemos el valle por el que discurre el arroyo Barroso. Al otro lado un bosque con tonos otoñales muy sugerentes.
Colores otoñales en el bosque que tenemos en frente
Pronto llegamos a las Brañas de Vilforcos. Forman un poblado extraño. Conviven construcciones de piedra en ruina absoluta con casas de reciente construcción y magnífica presencia. Incluso encontramos un huerto y un invernadero. Pero todo vacío, no hay nadie. Es curioso ver unas construcciones en tan buen estado tan alejadas de poblaciones.
Las laderas que vemos desde Vilforcos
Buscamos un lugar plano, aquí todo está en cuesta, y nos tomamos allí nuestros bocadillos. Algunos aprovechan el momento de tranquilidad, y que vamos bien de tiempo, para echarse una buena siesta. Nadie se molesta por algún ronquido.

A primera hora de la tarde emprendemos el camino de vuelta por el mismo recorrido. Una ligera pendiente al principio, pero después el camino baja fuertemente.
Descendiendo por los bosques de robles
De vez en cuando paramos para contemplar un paisaje, un árbol curioso, un arroyo que desciende rumoroso.
Una parada en el descenso
El tramo final se hace algo cansado por la fuerte pendiente. Las bajadas también cansan. Teníamos intención de visitar el Castro de la Muela, un poblado astur y romano. Pero el cielo se está encapotando. Por el oeste se ven venir nubes de lluvia, incluso parece que está lloviendo a unos kilómetros de nosotros.
Llegando ya a Rioscuro
Por si acaso, tomamos la decisión de dejar el castro para otra ocasión y pasar, de vuelta, por el Santuario de Carrasconte. Llegamos a Rioscuro, tomamos los coches y llegamos a Carrasconte. La decisión se muestra acertada, porque empieza a llover. Nos tomamos un descanso en la cafetería que hay al lado del santuario y allí nos dejan la llave para visitarlo. En agosto se celebra aquí una romería multitudinaria con gente de las comarcas cercanas. Ahora podemos contemplar el santuario sin agobios, con calma.
Frescos de la cúpula del Santuario de la Virgen de Carrasconte
A la salida comienza a caer una lluvia fuerte que nos acompañará durante casi todo el viaje de vuelta.

Aquí tienes una galería de fotos de la excursión:

Rioscuro Braña Vilforcos


miércoles, 10 de octubre de 2018

Lugueros, Berrea, 6/10/2018

Esta vez hemos hecho algo distinto de lo habitual. Primero quedamos para comer una paella en las Casas de la Montaña de Lugueros. Después nos hemos ido hasta Villaverde de la Cuerna para ver la berrea.

Quedamos en las Casas de la Montaña a las dos y media de la tarde. Cuando ya estábamos todos, algo más de 20 personas, nos sentamos para tomarnos la estupenda paella que nos preparó Eusebio.
Una vista de la mesa a punto de tomarnos la paella.
Otra vista de la mesa a punto de tomarnos la paella.
Pudimos repetir varias veces. Eusebio y Nazario nos atendieron de maravilla.
Nazario y Eusebio sirviendo la paella. ¡La terminamos!
La tarde estaba desapacible, con ligera lluvia en algunos momentos. La sobremesa fue larga, para hacer tiempo hasta la hora del crepúsculo, momento oportuno para la berrea.

Sobre las seis de la tarde emprendimos la marcha. Caminando por una senda al pie del bosque bajo el pico Mullerinas nos dirigimos hacia Villaverde de la Cuerna.
Iniciando el camino hacia Villaverde de la Cuerna
Por este camino se suele hacer la ruta de Mordor del campamento de Valdelugueros.
Caminando entre el bosque con el cielo ya cubierto.
Al fondo tenemos la cumbre del Bodón entre nubes.
El tramo final del bosque asciende por un camino más estrecho.
El cielo se va cubriendo.
Finalmente salimos a la carretera. Ahora debemos seguir carretera arriba hasta Villaverde de la Cuerna. Al poco comienza a llover ligeramente.
Hay gente que viene bien pertrechada.
En algunos momentos la lluvia viene con rachas de vientos molestas. En otros momentos para de llover. En ocasiones se ve el sol hacia el sur.
Al sur vemos el sol.
Parece que va a despejar.
Por fin llegamos a Villaverde. Pasamos el pueblo y seguimos por un camino forestal hacia el norte. A unos 400 metros del pueblo ya están apostados los primeros que llegaron. Hacia el sur, entre el monte, hay una buena pradera. Frente a nosotros la ladera de la Sierra de Caballo. Los primeros afirman que vieron un par de ciervos berreando que huyeron al verlos.
Observando las laderas del monte.
De cuando en cuando escuchamos un berrido. Pero no vemos nada más que vacas y caballos, animales muy conocidos. En silencio y con paciencia esperamos acontecimientos.
Vamos bien equipados para la observación.
Los veterano nos cuentan que allí mismo, un año atrás, observaron ciervos muy cerca. Va pasando el tiempo. Con prismáticos y telescopios recorremos las laderas. De vez en cuando un berrido...
Atentos a los acontecimientos.
El tiempo pasa, va oscureciendo. Vuelve a llover. Hace frío. Algunos deciden regresar. Cuando emprendemos el descenso ya es casi de noche. Algunos subieron en coche y bajan a los que más prisa tienen. Otros bajamos por la carretera. Cuando llegamos a las Casas de la Montaña ya ha oscurecido.

La experiencia ha sido muy interesante. Buena comida, camaradería, una buena caminata por un paisaje muy bonito hasta Villaverde y una espera expectante. Posteriormente nos comentan que en caso tiempo revuelto, lluvia y viento, no suele haber berrea. Quizá el próximo año tengamos más suerte.

En flickr hay algunas fotos más.