Trekking

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jueves, 13 de febrero de 2020

Ruta circular en Oville 9/2/2020

En esta ocasión hemos viajado hasta Oville, un pequeño pueblo apartado de la carretera al norte de Boñar. Nos hemos juntado un buen número de personas. El camino se inicia al final del pueblo al noroeste. Enseguida tomamos un desvío hacia el oeste que sube entre un bosque de pinos. La pendiente es fuerte.
Pista de subida con buen paisaje
Los más jóvenes toman enseguida la delantera. Hay que pararles para que no pierdan el camino. Tras las primeras rampas muy pendientes, llegamos a una zona con menos árboles que nos permite ver el paisaje alrededor. Debajo tenemos ya el pueblo de Oville. El cielo está parcialmente cubierto de nubes. En la cima de las montañas hay niebla.
Algunos prefieren las pendientes más fuertes
El camino sigue por la pista forestal, ahora ligeramente más suave. Algunos prefieren atajar por el cortafuegos con una pendiente considerable. Después tienen que esperar al resto arriba. Tras caminar alrededor de una hora, llegamos a la altura de las nubes. Ahora nos rodea una niebla fría. Hacemos una primera parada para reponer fuerzas y reagruparnos.
Una parada todos juntos. Nos rodea la niebla.
Entre los objetivos posibles estaba el subir hasta la cumbre de Prado Llano, a 1720 metros de altura. Pero la cubierta de nubes impide ver la cima y renunciamos a ella. Subimos un poco más y tomamos un desvío hacia el sur. Estamos a unos 1500 metros de altura. Ahora bordeamos las laderas de Prado Llano sin perder altura. Seguimos una estrecha senda bien marcada hasta alcanzar la zona de la Jonciana.
Una senda bordea las laderas de Prado Llano
Los más jóvenes se habían lanzado ladera abajo y hay que avisarles de que deben ascender de nuevo para retomar el camino. Ya estamos por debajo de la zona de niebla y tenemos buena vista del valle cercano. Tras caminar aproximadamente un kilómetro sin perder altura llegamos a una pequeña pradera donde hay una caseta. El problema es que está bien cerrada y no tenemos llave.

Como estamos alrededor de las dos de la tarde, decidimos hacer una parada para comer aquí. Hay una pequeña pradera con una cerca de piedras donde nos aposentamos. Bajo una roca encontramos una cueva excavada con entrada y salida. Alguien recoge leña y hace una pequeña hoguera. No hay peligro, está rodeada de rocas y piedras. No se puede propagar el fuego. Los chicos se divierten y se calientan al lado de la hoguera. La niebla vuelve a envolvernos. Hace frío.
La cueva y la hoguera
Tras acabar la comida no paramos mucho, la niebla no hace el lugar agradable para estar parados. Al lado de donde hemos parado arranca una pista forestal que nos lleva sin pérdida al pueblo. Además, todo es ahora cuesta abajo. Más sencillo.
Los más jóvenes se divirtieron
La excursión se estira. Los más jóvenes toman pronto ventaja. La niebla nos ha dejado y el paseo es ahora más agradable. El camino no tiene pérdida. Encontramos cuarcitas arenosas o un arroyo que cruza el camino. Una hora más de caminar y llegamos a Oville. Ha sido una excursión breve pero intensa. Nos da tiempo a tomar un café tranquilo antes de regresar a casa.

jueves, 16 de enero de 2020

Alrededores de Garaño 12/1/2020

Partimos de León con niebla y frío intenso. No parecía un día apetecible para caminar por el campo. Pero pocos kilómetros después de partir se disipó la niebla y apareció un día luminoso y totalmente despejado. Una parada para tomar un café y llegamos a Garaño. Se trata de un pueblecillo pequeño al lado de la autopista A6 casi pegando a La Magdalena.

El recorrido se inicia en una pista forestal que parte al lado de la iglesia del pueblo. El día es espléndido, pero a la sombra hace mucho frío. Pronto empezamos a subir por el monte, entre piornos y vegetación de monte bajo.
Iniciando el camino
Algunos avanzan deprisa, parece que quieren llegar pronto a algún sitio. Enseguida se nota el cansancio, estamos desentrenados y los excesos navideños no ayudan mucho. Pronto hacemos una parada para descansar y reagruparnos.
Una breve parada al inicio de la jornada
Reanudamos la marcha. Ya caminamos a cierta altura y a nuestros pies tenemos el valle de Luna. A lo lejos montañas con nieve en las cumbres. Ahora no sentimos nada de frío.
Los peques avanzan en cabeza
Llegamos a la zona más alta del recorrido. Rodeamos el Pico de San Pedro. El suelo recibe muy poca iluminación del sol en invierno. Encontramos charcos helados. Nos divertimos rompiendo la superficie helada. También encontramos unas formas extrañas en el hielo:
 
El hielo toma extrañas formas en el barro
Pronto empezamos a descender. Llegamos a una zona plana soleada. Paramos allí para comer. Tras la comida unos reposan con tranquilidad mientras los niños exploran los alrededores buscando aventura.
Pelayo sobre una roca acompañado por Muxu
Tras un buen descanso reemprendemos la marcha. A lo lejos, valle abajo, se observa que la niebla cubre las zonas bajas. En cambio, a nuestro alrededor tenemos todo despejado y unas vistas fantásticas. Un poco más adelante encontramos una charca helada. Aprovechamos para tirar piedras que, si no son muy grandes, no rompen el hielo.
Charca helada. Nosotros no tenemos frío
El sol también va bajando en el horizonte. A medida que descendemos encontramos más zonas con hielo sobre el camino. Hay que avanzar con cuidado para no resbalarse. Claro que los pequeños se dedican a deslizase sobre el hielo.
En el camino de vuelta. Cielo despejado, pero sombras alargadas. El sol ya está bajo
Pronto llegamos de nuevo a Garaño. A la entrada del pueblo encontramos unos caballos pastando en una finca. Son mansos, y los niños pueden acercarse a acariciarles. Sobre todo, si se les "compra" con un bocado de hierba.
Acariciando a los caballos
Hemos completado la excursión muy pronto. Tenemos tiempo de parar en un bar para tomar un café o un refresco y comentar la jornada. En el viaje de vuelta a casa, al pasar la zona de Camposagrado, ya bajando hacia León, observamos la niebla en las zonas bajas.
La niebla vista desde Camposagrado
Antes de llegar a Lorenzana entramos la niebla. De pronto cambiamos la luz del sol por una oscuridad y un frío permanente que se han mantenido a León durante toda la jornada. Una vez más ¡valió la pena esta excursión!

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Belén de cumbres 15/12/2019

El último Trekking Familiar que hemos hecho este año fue en septiembre. En los últimos meses el tiempo ha sido muy lluvioso y nos hemos visto obligados a cancelar la excursión familiar en octubre y noviembre. En este mes de diciembre hubiera ocurrido lo mismo si no hubiéramos planificado el belén de cumbres en Lugueros. Este plan nos ha permitido hacer la excursión a pesar de la lluvia. Teníamos dónde refugiarnos: en la casa del campamento de Valdelugueros.

 Hemos llegado a un acuerdo con el Colegio Internacional Peñacorada. Quedamos para partir en las instalaciones del colegio. Además, nos ha ofrecido la posibilidad de asistir a la Santa Misa en la capilla del colegio antes de salir. Así nos hemos juntado unas treinta personas en Lugueros. Llegamos a la casa del campamento con lluvia abundante. Menos mal que nos habían puesto la calefacción antes y la casa tenía una temperatura agradable. En esas condiciones de lluvia abundante no era posible hacer el recorrido previsto por el pinar. Así que decidimos acercarnos hasta la Peña de Covarrubias y dejar allí el belén.
Bajo la peña de Covarrubias
El recorrido es breve, unos 400 metros. Muchos llevaban paraguas, pues llovía copiosamente. Llegados a Covarrubias, vimos que de la base de la peña surge un auténtico arroyo con gran cantidad de agua. Subimos unos 30 metros por la parte norte de la peña hasta una pequeña plataforma. Algunos siguieron cuesta arriba hasta lo alto de la roca. Dejamos nuestro belén al lado de los restos de un antiguo belén de cumbres. Así compusimos un misterio más completo.
Nuestro belén de cumbres
A cubierto de la peña y de algunos paraguas cantamos algunos villancicos tradicionales. Hicimos las fotos oportunas y enseguida regresamos a la casa. No estaba el día para caminar.
La plataforma donde dejamos el belén
Ya en la casa, bajo cubierta, los niños se dedicaron a jugar mientras los mayores charlaban amigablemente o preparaban las mesas. A una hora temprana nos dispusimos a comer. Compartimos los alimentos como buenos excursionistas.
Almuerzo montañero
En la sobremesa los niños siguieron con sus juegos mientras los mayores escuchábamos con atención las anécdotas del viaje a Tierra Santa de Luis José y don Manuel. Una tertulia muy agradable.

Pero la jornada no daba para más. A eso de las cinco de la tarde recogimos todo y, en medio de la lluvia, regresamos a los coches. Algunos hicieron una parada en Lugueros para tomar un café tranquilo. A ver si el 2020 llega con mejor tiempo y podemos hacer excursiones chulas. ¡Hay muchos lugares interesantes que recorrer!