Trekking

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martes, 24 de septiembre de 2024

Lago de Babia 22/09/2024

 Una vez iniciado el curso académico, convocamos la primera excursión de Trekking Familiar Anciles. Nuestro destino es Piedrafita de Babia para rodear Peña Larga y regresar pasando por Lago de Babia. Partimos desde la parte alta de Piedrafita de Babia. Una pista entra rápidamente en un pinar antiguo. Descubrimos que al inicio de esa pista hay espacio habilitado para aparcar los coches. Una pena, los habíamos dejado en el pueblo. Avanzamos por la pista en un día soleado, pero de temperatura más bien fresca.

Iniciando la marcha, al poco de salir de Piedrafita

Para ser la primera excursión del curso, empezamos con bastantes asistentes, unos 14. ¡Pero no conseguimos reunirlos a todos en una foto! La pista avanza por un pinar con más de cien años de antigüedad y bien conservado. La pendiente es suave, con algunos repechos un poco más pendientes.

En medio del pinar

Como consecuencia de un despiste, empezamos tarde a caminar. Al llegar a un collado, hacemos una breve parada para reponer fuerzas y reagruparnos. La pista sigue en un ligero descenso y pronto se pierde en una senda estrecha. Una breve subida y superamos otro collado sencillo. Este es el punto más alto del recorrido.

Segundo collado que superamos. El punto más alto del recorrido

Una vez superado este segundo collado, la senda se pierde en varias más entre las matas de enebro que dificultan el paso y arañan las piernas. Hay momentos de duda para encontrar la senda menos costosa. Desde luego, esta ruta no está bien conservada.

Superado el segundo collado. Buscando la senda

Hemos perdido la senda y el guía tiene que explorar el terreno. Tenemos que superar un promontorio rocoso por encima de nuestras cabezas. Remontamos una pendiente un poco más fuerte hasta llegar al paso adecuado.

Remontando la pendiente. Impresionante paisaje

Cuando llegamos al promontorio son más de las tres de la tarde. Es hora de comer. El lugar es adecuado, hay un espacio amplio con hierba y algunas rocas y unas vistas increíbles a las montañas cercanas.

Parada para comer en un promontorio

De todas formas, tuvimos que abrigarnos. Soplaba una brisa fresca y estábamos en un lugar bastante expuesto. Tras una comida tranquila y un poco de reposo, volvimos al camino. Un ligero descenso por las sendas entre los enebros, nos lleva a sobrepasar una cresta y pasar al lado este de Peña larga.

Después de la parada para la comida, bajamos abrigados

Una vez en este lado de la cresta descendemos un poco más y enseguida vemos las aguas de la Laguna Grande de Lago de Babia. Todavía tenemos que descender un poco más y superar una alambrada para tener ante nosotros el lago.

La mayor parte del grupo ante la Laguna Grande

Nuestro recorrido pasa al lado del lago. Encontramos un buen grupo de vacas, toros y algunos terneros muy tiernos. 
Ganado pastando junto al lago

Cruzando al lado del lago

Superado el lago, la pista continúa hasta encontrar una carretera. Seguimos descendiendo por la carretera hasta llegar al pueblo de Lago de Babia. Hay algunos rincones curiosos en esta pequeña población.

Curioso rincón de Lago de Babia

A la salida del pueblo tomamos de nuevo una pista que discurre entre terrenos de pasto. En algunos puntos hay bastante barro y nos vemos obligados a atravesar una acequia o bordear por los prados contiguos. Más tarde, la pista toma altura sobre el valle y se hace más cómoda. Además, tenemos buenas vistas del valle de Babia. 
Últimos tramos por la pista antes de llegar a la carretera

La pista acaba en la carretera, como a un kilómetro al este de Piedrafita de Babia. Tenemos que seguir un poco por la carretera hasta llegar al lugar donde teníamos los coches. Hubo tiempo de tomarse alguna bebida hidratante y comentar las incidencias del día.

martes, 11 de junio de 2024

Mirva Rabanal 9/6/2024

 Hemos elegido la última excursión del curso en junio, aprovechando los días más largos del año, para irnos un poco lejos. No acercamos a Burón, para hacer la ruta Mirva Rabanal, un sendero de pequeño recorrido conocido como PR-LE 21. La ruta parte del área de recreo Mirva, al lado de la carretera, nada más pasar Burón. Hay sitio para aparcar cuatro o cinco vehículos. Nos juntamos 14 personas, no está mal. Desde aquí parte una pista hacia el norte que va remontando poco a poco el arroyo de Mirva.

Iniciando la marcha

El cielo está cubierto de nubes. Por la noche ha llovido, pero no hay prevista lluvia para el resto del día. La temperatura es más bien fresca, ideal para una excursión. Circulamos por una pista en buen estado con algún charco, pero con el suelo firme y cómodo en casi todo el recorrido. A los lados praderas con abundante hierba, un arroyo de poco caudal y las laderas cubiertas de retamas con su flor amarilla y hayas.

Primer tramo del recorrido

La pendiente es suave, la conversación amena. Encontramos caballos pastando a los lados. La marcha es muy cómoda.

Encontramos ganado pastando a los lados

Detrás de nosotros las nubes cubren las cumbres de Peñas Pintas y el Yordas. Nos vamos acercando al hayedo. Toda la naturaleza está exuberante por la primavera: hierba verde, flores abundantes, incluso algunas setas.

Las nubes cubren las montañas cercanas

Nos adentramos por primera vez en un bosque de hayas. El suelo está cubierto de hojas marrones, hay más humedad.

Entramos en un bosque de hayas

Seguimos nuestro recorrido sin salirnos de la pista ni tomar desvíos no previstos. De vez en cuando hay amplios claros cubiertos de hierba. Paramos para esperar a los más lentos. Sin embargo, algunos jóvenes parecen tener prisa. Seguimos el camino. Entramos de nuevo en el hayedo. Ahora encontramos las pendientes más fuertes del recorrido. Hay que avanzar despacio y tomar resuello de vez en cuando.

Zona con pendiente importante

El tramo de pendiente fuerte no es muy largo, pero lo parece. Los árboles forman un dosel sobre el camino que parece oscuro. Pero todo se acaba. Tras varias curvas, volvemos a una zona despejada con pastos amplios. Al final de estas praderas, al borde del bosque hay una caseta de vigilancia de madera.

Caseta de madera al borde del bosque

Es un lugar ideal para parar a comer. Son más de las dos y media de la tarde y hay hambre. Por el norte las nubes cubren el paisaje. Sabemos que desde aquí hay normalmente unas vistas fantásticas de los Picos de Europa. Pero hoy no podemos apreciarlo. 

Aquí paramos a comer. Las nubes impiden contemplar el paisaje

Comemos tranquilamente en el borde del bosque sentados sobre unos troncos caídos. Entre la humedad y la sombra de las hayas hace algo de frío. Algunos necesitan abrigarse. Tras los postres y la conversación, retomamos el camino. Más que nada, por no quedarnos fríos. Ahora la pista gira hacia el este y desciende entre las hayas frondosas.

El camino desciende entre las hayas

Hacia el norte apreciamos las casas de Retuerto en el fondo del valle. Tras aproximadamente un kilómetro de recorrido, tomamos un desvío que asciende ligeramente por la ladera. Un cartel indica que Burón está a 6,5 Km de distancia. 

Aquí termina un parte del descenso

El desvío es de nuevo en ligera pendiente hacia arriba. Seguimos por un hayedo denso. Un poco más adelante salimos del bosque. Ahora tenemos ante nosotros el Collado de la Giesa. Vamos entrando y saliendo del bosque sucesivamente.
El Collado de la Giesa

Pasado el último collado, la pista se convierte en una senda estrecha que desciende en medio del hayedo haciendo zigzag. Es una bajada con bastante pendiente en la que hay que caminar con cuidado. No hay peligro ninguno, pero un resbalón entre las hojas dará con nuestros huesos en el suelo mullido.
Descendiendo por la senda del hayedo

Al acabar el descenso tenemos que cruzar el arroyo Rabanal, de escaso caudal, para evitar una zona cenagosa. Seguimos por el hayedo. Ahora volvemos a recorrer una pista amplia dentro del bosque. Cada vez con más frecuencia, encontramos grandes claros con hierba abundante. En ocasiones los troncos viejos merecen una foto.
Ante unos troncos imponentes

Los claros del bosque se van ampliando. Llega un momento en que la pista discurre entre praderas de pasto con las laderas cubiertas de hayas. Hacia el sur vemos las montañas lejanas con algunas nubes menos que durante la mañana. El sol caliente tímidamente entre las nubes.
Transitamos una zona de pastos. Las hayas cubren las laderas

Alguien comenta que esta está siendo, quizá, una de las excursiones más bonitas de los últimos meses. ¡Por eso nos fuimos tan lejos! Los excursionistas nos hemos dividido en grupos bastante separados. De vez en cuando esperamos a los más rezagados. El recorrido es precioso, pero largo.
Las nubes siguen cubriendo las cumbres más altas

El arroyo de Rabanal discurre al lado del camino. A lo lejos vemos ya la carretera al lado de Burón. Todavía nos queda casi un kilómetro de recorrido a la orilla de la carretera hasta llegar al punto de partida. 
Ya muy cerca de Burón

Ha sido una excursión exigente. Quizá hemos caminado demasiado rápido. En todo caso, nos deja una sensación imborrable. La siguiente será ya después del verano. ¡A ver si estamos en forma!

martes, 16 de abril de 2024

Tierras del Torío 14/04/2024

 Al segundo intento hemos conseguido completar la ruta por Tierras del Torío. El domingo iniciamos la ruta en Garrafe de Torío trece personas. Cruzamos un puente de piedra sobre la línea del tren de vía estrecha y seguimos por una pista forestal.

Iniciando la marcha

El día es más bien caluroso para ser primavera. El cielo está casi totalmente despejado. La pista sigue recta adentrándose en el monte con una pendiente muy ligera que hace sencillo el avance.

Marchamos por una pista con una pendiente muy ligera

Enseguida surge la conversación amena. Algunos llevaban tiempo sin asistir a una excursión de Trekking Familiar Anciles. A nuestra derecha discurre el arroyo de Valdecarros con poca agua. A nuestra izquierda un robledal.

A nuestra izquierda tenemos robles

La pista está en muy buen estado. Pero de vez en cuando encontramos un charco con barro. Tras casi una hora de ascenso suave, llegamos a una enorme charca llega de agua en la que vive un ruidoso coro de ranas que nos llama poderosamente la atención:


Nos paramos para contemplar y escuchar el espectáculo y para hacernos unas fotos.

Los excursionistas ante la charca

Para poder seguir nuestro camino tenemos que superar un par de veces el pastor eléctrico porque la charca anega la pista por la que avanzamos. Un poco más tarde, nuestro camino se desvía hacia el norte. Ahora tenemos un paisaje más abierto, con las montañas próximas a la vista. Sopla una ligera brisa que hace más agradable el camino.

Avanzamos hacia el norte, con las montañas en el horizonte

La pista avanza casi sin pendiente. El camino se hace más agradable. El sol cae fuerte, pero caminamos contentos. El paisaje es precioso. La compañía muy agradable.

Caminamos cómodamente por un paisaje muy abierto

El horizonte es muy amplio. Por delante de nosotros, a la derecha, una torre indica la presencia de Fontanos, uno de los pasos importantes del camino. Un poco más adelante, llegamos a un mirador con un cartel que nos indica las montañas que tenemos a nuestra vista. Por el oeste el Fontañán. A su lado, muy a lo lejos, las Ubiñas con algo de nieve y perfectamente visibles. Más cerca, casi frente a nosotros, destacan el Cueto San Mateo y el Correcillas. Hacia el este Peña Valdorria y Peña Galicia.

En el mirador con las montañas al fondo

Aprovechamos la parada para tomar un tentempié. Se está bien aquí. Reanudamos la marcha hacia el este, camino de Fontanos. Hay unas pendientes un poco más pindias, pero son breves. Hacia el norte un desvío bonito nos llevaría hasta Matueca. Pero seguimos a Fontanos. A la entrada del pueblo hay un banco con unas vistas magníficas.

Llegando a Fontanos

Todavía es pronto para comer. Cruzamos el pueblo, hoy casi desierto, y tomamos otra pista que nos llevará al punto de partida. No hay sombras y el sol cae inmisericorde. Antes de seguir por la pista de regreso, localizamos un pinar con buena sombra. Allí sí que hacemos una buena parada para comer, reponer fuerzas y descansar un rato.

Saliendo de Fontanos

Descansados y más frescos, retomamos de nuevo la pista de regreso. Ahora el paisaje cambia por completo. De avanzar por un terreno abierto y con grandes horizontes, pasamos a un robledal con árboles medianos y con los primeros brotes de la primavera. Pero todavía sin hojas. 

Avanzamos ahora entre robles

El camino es, en su mayor parte, cuesta abajo. Pero de vez en cuando hay repechos cortos de ascenso. Ahora el calor vuelve a sentirse. Ya no tenemos la brisa abierta de la mañana.

El calor vuelve a hacer la marcha algo más cansada

De vez en cuando la pista tiene un desvío, hay que consultar la ruta para no perder el camino. Se ven muchos árboles y ramas cortados. Están recogiendo leña para mantener el monte limpio. El camino de vuelta es breve. Pronto encontramos una bajada un poco más pronunciada que nos lleva a la pista por la que iniciamos la marcha por la mañana. En algún tramo hay que bajar con cuidado, pero sin peligro.

Último descenso pronunciado

Cruzamos el arroyo Valdecarros, llegamos a la pista y poco después estamos de nuevo en Garrafe. Son las primeras horas de la tarde. Algunos tienen prisa, otros nos rehidratamos convenientemente. Una excursión, la primera de primavera, bonita, sencilla y muy agradable.